domingo, 16 de julio de 2017

Tiempo de vacaciones

¡Y , al fin, llegaron!...llegaron esos días del año en los que la vida normal de las personas se da "un vuelco", en los cuales se da una vuelta de hoja a la rutina (a veces muy necesaria) para dar paso a un periodo en el que las máximas preocupaciones son el ser capaz de decidirte entre "mojito" y "piña colada" o echarte la crema solar ya o esperar un ratito "a que pegue más el sol", entre otras...sí, efectivamente - como ya habréis adivinado - llegaron las vacaciones (también a esta parte del Canal de la Mancha).

Por supuesto que, para un niño este periodo de revaloriza por 1000 y sus problemas no son esos si no decidir qué jugar o que película le apetece ver, entre otras "catástrofes"....Y , como ya os he contado alguna vez, el au pair como "extensión" del niño al que "au pairiza" o hostchild y le acompaña en todo lo que vive, también lo hace en este periodo - de una forma más intensa ya que vive con él más horas al día- compartiendo esos "grandes" problemas, tardes y mañanas intensas de juego y mucho más. Porque sí, vacaciones para el niño o hostchild no es precisamente sinónimo de vacaciones para el au pair, si no todo lo contrario...y ,lo peor de todo, no se trata de periodos cortos de una semana como os contaba en los half terms si no que tenemos que utilizar otra medida de tiempo para referirnos a las vacaciones de verano...¡¡¡¡MESES!!!!.

Pero ¡que no cunda el pánico!, en mi caso, los Osborne siempre tienen un buen plan para las vacaciones - Egipto, Francia, son algunos de los últimos destinos...- y el periodo de vacaciones para Riley (dos meses) no iban a transcurrir, ni mucho menos, tras las cuatro paredes de la casa y con un Daniel exhausto - por no poder con un músculo más en alguna lightsaber fight o lucha de espadas láser - y con dolor de cabeza - por no saber qué inventar más para jugar - ¡NO!.

El primer destino de las vacaciones familiares no se haría esperar y el viaje -con motivo de una boda de un amigo del padre- se producía el último día de colegio de Riley lo que obligó a Imogen a preguntar al colegio si podría faltar ese día y reservarle el "secreto" del viaje a Riley hasta semanas antes de partir, ya que se podría correr el bulo por el colegio y el faltar al colegio en Reino Unido únicamente se hace por causa muy muy mayor - me encanta la autoridad que aquí tienen los colegios y los profesores - y esta, claramente, no lo era...

El mencionado destino era Sicilia y lo mejor de todo es que...¡¡el plan me incluía a mí!! - sí, como leéis - obviamente no con la intención fundamental de pagarme unas vacaciones con ellos si no con la de que me quedase con Riley los momentos en los que ellos se quedasen más tiempo en la boda u otros que aprovecharan para descansar mientras Riley quemase sus últimas energías en la piscina.

That´s the deal! / ¡Este es el trato! (me anunciaba Imogen una mañana de Marzo tras haberme dicho anteriormente que no hiciese planes para el fin de semana del 8 y 9 de Julio) As you know, we have a wedding in Sicily on July and you will come with us!! / Como sabes, tenemos una boda ne Julio en Sicilia y ¡¡vas a venir con nosotros!!. Tras lo cual mi corazón dio un vuelco y se me abrieron los ojos como platos - afortunadamente no literalmente...vaya cuadro con Imogen delante- y se produjo el posterior "petamiento" de whatsapp a todos mis allegados contándoles lo ocurrido (como suele pasar en este tipo de situaciones cuando se está alejado de tus seres queridos).

Pero antes de que uno de los "eventazos" del año se produjese, había que pasar la última semana de colegio de Riley, la cual viví con una mezcolanza de emociones curiosa...felicidad - por abandonar la rutina milimétrica a la que Imogen nos somete a diario y la cual debe cumplirse a "rajatabla" -, nostalgia - por saber que, precisamente, esa rutina ya no va a volver más para mi...atrás quedan ese despertador a las 7, esos Come on, Riley! / ¡Vamos, Riley! - cuando se pasa de tiempo en el baño-, esos paseos con Flora para ir a recoger a Riley o esos ratos esperando en la puerta del colegio con caras de madres y padres que ya son conocidas para mí y nerviosismo por el inminente viaje - sobre el cual tenía mis miedos, como no encontrarme a gusto con ellos o agobiarme por el exceso de "Osborne" todo el fin de semana, de seguido -. 

Todo ese batiburrillo emocional (con el que ya estoy acostumbrado a lidiar) y yo, amanecimos el viernes 7 de Julio nada más y nada menos que a las 5 menos cuarto de la mañana para dirigirme al aeropuerto de London Gatwick con destino Catania - uno de los aeropuertos de Sicilia -. La rutina rígida británica encarnada por Imogen no dudó en sorprenderme ,de nuevo a esas horas de la mañana, llamando a mi puerta a las 5 y preguntándome con un "recién despierto" Are you ready? / ¿Estás listo?, si estaba listo para salir (aún habiéndome dicho que la hora de salida de la casa serían las 5 y media) y, de esta forma con un plátano en la boca y un vaso de agua en el estómago, salía por el dintel de la puerta de la mansión Osborne a las 5.15 de la mañana. 

Un Riley emocionadísimo y sin signos (aparentes) de sueño me recibía en el coche con un smoothie y unas ganas locas por estar disfrutando de Sicilia. Tras llegar al aeropuerto, sacar los billetes de embarque, facturar las tres maletas - sí, también la mía...tras haberme comprado escrupulosamente botes de menos de 100 ml y haberlos metido todos en una bolsa para ahorrar tiempo - y cruzar el control -tiempo ahorrado...¡yo no llevaba nada! - montábamos al avión a eso de las 6.40 de la mañana dejando un Londres muy soleado y llegando a una Sicilia que nos recibía aún más soleada.

Al bajar del avión, recuperar mi maleta (llena de mini-frasquitos, recordad el "pardo" detalle, resultado de no preguntar) y encontrar al taxista contratado escondido tras un cartel que rezaba - errónamente escrito- "Osbourne" nos plantamos en "Villa Carlotta" el hotel que nos acogería los próximos cuatro días. Un hotel situado en Taormina, al este de la isla de Sicilia en una colina en frente del mar que dejaba vistas alucinantes al mar Jónico que rodea esta parte de la isla. Al llegar nos ofrecieron una bebida a lo que yo respondí Beer, please! / ¡Cerveza, por favor! y nos pudimos comenzar a deleitar con las vistas del restaurante del hotel situado en la última planta. 

Después del recibimiento tocó asignación de habitaciones: una para Imogen y Adrian en la planta 0 y otra para Riley y para mí -con vistas al mar- en la planta 1. Después de acomodarnos, comer (y disfrutar de la primera de muchas pizzas de los cuatro días), disfrutar de un rato en la piscina y prepararnos después para cenar, nos dirigimos Riley y yo al restaurante de las vistas increíbles para cenar una vez los padres partieron a la cena de recepción de la boda en otro hotel de la zona. Quizá por el ambiente relajado, la mesa para dos y las vistas inigualables, Riley me sorprendió con unWait!...Is this a date? / Espera...¿esto es una cita? xD.

El día siguiente se avecinaba más tranquilo pues, a parte de no tener que darme el madrugón de mi vida, iba a tener mi esperado tiempo libre por la tarde mientras ellos iban a la boda. Por lo que disfrutamos de una mañana de piscina con juegos , esta vez, acuáticos, zambullidas y regañinas a Riley varias - Riley don´t jump in the pool...this is a relaxing pool!! / Riley no saltes a la piscina...¡esto es una piscina relajada!! - tras lo cual comimos y pusimos rumbo a las respectivas habitaciones para que la familia se pusiese a tono con el ambiente de boda en sus mejores galas. Y con éstas ya puestas, nos dirigimos los cuatro al hotel donde se celebraría la boda para enseñarme el camino a seguir para recoger a Riley una vez este hubiese comido y se retirase a descansar.

Accedimos por, seguramente, la parte más fea al hotel donde se celebraba la boda pero dio igual mi asombro fue el mismo...¡¡qué suelos, qué cristaleras, qué camareros con pajarita!!...¡¡qué TODO!!. El hotel de la boda era "otro nivel" a la altura de "unos pocos", grupo en el que se encontraba, sin ninguna duda, el amigo de Adrian...por un momento me sentí parte de la película "princesa por sorpresa", pero esta princesa no iba a durar mucho entre tanto lujo pues una vez vista la salida y entrada principal del hotel me despedí de la familia y me dirigí a ver el pueblo de Taomina en las próximas 4 horas.


Las cuales fueron más que suficientes para descubrir un pueblo con mucho encanto italiano y con unas vistas magníficas pero con poco que ofrecer (culturalmente hablando) más allá de un anfiteatro romano y unos jardines. ¡Ah! También me dí una "cenaca" (a base de pizza, claro...) yo sólo con vistas inigualables (me hicieron gracia por contrastar con el nivel de vistas del fin de semana xD... así que os las dejo en la foto).



Al día siguiente (el día anterior a nuestro regreso) tocó pisar la playa, al cual descubrí que era amiga de Imogen pero no tanto de Adrian - bueno eso y el resto de cosas del verano: sol, arena,...- pero aún así - Imogen es la jefa, ya sabéis...-  pusimos rumbo a la misma a eso de las 11 de la mañana en un taxi (cortesía del hotel) que nos llevaba a la playa más cercana que se encontraba bajando la colina en la que nos encontrábamos. Al llegar nuestras tumbonas estaban preparadas en primerísima línea de playa (en mi cabeza el "¡esto es otro nivel!" no paraba de resonar) y la vocecilla de Riley pidiendo meterse en el agua tampoco tardó en aparecer. No obstante descubrí a un Riley más miedoso de lo que esperaba con la playa ya que le costó varios intentos - pasando incluso la hora de la comida - zambullirse en el agua y con ayuda del flotador y una Imogen sugiriéndole métodos (ya casi imposibles) de meterse en el agua.

Finalmente le cogió el tranquilo e hizo hasta dos incursiones en la playa, pero la temperatura del agua (tirando a fría) y las "cosas varias" debajo de la misma le hicieron resolver fácil la pregunta de: - ¿Playa (al menos, Siciliana) o piscina?, - ¡Piscina!.A la cual pidió volver ese mismo día. Esa noche salimos los cuatro a cenar por el pueblo y disfrutar de la comida típica de la isla y, entre otras cosas, degustamos el pescado de la zona y la pasta típica aderezada con distintas salsas.

Para finalizar el viaje por la puerta grande la mañana del lunes visitamos el anfiteatro romano y - ¡como no!-  volvimos a la piscina (esa que a Riley le iba a costar tanto despedirse). Y, tras una comida en el bar de la piscina y entre exclusivas varias (como la forma en la que se conocieron Imogen y Adrian o la primera novia de Adrian), poníamos, de nuevo, rumbo al aeropuerto que nos llevaría a casa de vuelta con un estómago que pedía a gritos lo mismo que un cartel que me encontré la noche anterior (con el more añadido). A la que llegamos rozando la medianoche con un Riley dormido y el resto de nosotros dispuestos a tirarnos del "trampolín imaginario" del coche hacia la cama.


Finalizaban, de esa forma, cuatro días en los que he podido conocer de cerca - más aún, me refiero- a lo que fueron, lo que son e intuir lo que serán la familia Osborne (y en especial, tres de sus componentes) y descubrir (aún más) a una familia sencilla, con sentido del humor, "buena gente", un poco - o demasiado- obsesionados con la medida del tiempo (cosa que transmiten a Riley, que se pasó todo el fin de semana diciéndonos la hora con su nuevo reloj), cercanos y dispuestos a abrir su corazón si tú también estas dispuesto a ello...por lo demostrado en estos cuatro días de "vacaciones" con ellos (¡que no es poco!) y mucho más, un "pedacito" de mi corazón se quedará ,por siempre, en el número 5 de Riversdale Road.

jueves, 6 de julio de 2017

Una vez scout, siempre (y en todo lugar) scout

Scouts, palabra que -en inglés- designa a "Exploradores" y es en uno de los países donde se habla la mencionada lengua -Inglaterra- donde comenzó todo hace ya más de cien años...¡que se dice pronto! de la mano de un tal Baden Powell y en formato de revistas para que grupos de chavales llamados "Patrullas" imitaran lo que en ellas se decía. Pero muchas cosas han pasado en ese país desde entonces, como ,por ejemplo, que yo haya venido a ser au pair y donde (¡como no!) tenía que probar cómo era eso de ser scout en la cuna del escultismo.



A lo largo de este blog os he ido dejando "pedazos" de mí...de mi personalidad, mis aficiones, mis gustos...ya que, inevitablemente, todo ello está presente en mi vida...pues bien, en esta entrada voy a dejar un "gran pedazo" de lo que soy yo...algo a lo que puedo agradecer ser como soy, llegar donde he llegado y tener mi gran pasión por la educación y querer hacer de ella mi futura profesión...el escultismo. Soy scout desde los 16 años y , a pesar de no llamarme la atención en un primer momento ,al llegar a ser "responsable" (o monitor) y descubrir "desde dentro" lo que es el movimiento educativo detrás de acampadas, campamentos y demás actividades, me enamoré de esto hasta la fecha de hoy.

Por todo ello, no dudé ni un segundo en aprovechar -también de esta forma- esta aventura y buscar la forma de vivir el escultismo en otro país y - por si esto ya no fuese lo suficientemente motivante - desde el país que lo vio nacer.

Los inicios de los intentos de toma de contacto con el escultismo inglés fueron "tempraneros"...allá por finales de Septiembre ya estaba enviando correos a algunos grupos scouts de la zona de Godalming que mis amigos habían descubierto en carteles paseando por el pueblo. No obstante, debido a la tardanza en contestar -algo que he descubierto que es general en todos los grupos aquí - así como mi inminente traslado a Thames Ditton hicieron que dichos intentos se quedasen en sólo eso hasta meses más tarde ya mudado y adaptado al nuevo lugar de residencia.

Tras un segundo trimestre de búsqueda de grupo desistí al ver que ,en general, respondían a los mails en un plazo de dos o tres semanas pero, finalmente, dí con un grupo a 30 minutos andando - ya sabéis, es mi "transporte" favorito y , por lo tanto, forma de medir del tiempo- que me contestó a un mail tras dos semanas para tener una primera entrevista conmigo antes de las vacaciones de Semana Santa.

Y allí me planté...citado en un pequeño pub de Thames Ditton y con una idea del escultismo todavía muy " a la española" me di de bruces con la primera realidad del escultismo inglés. Inocentemente, me esperaba a dos monitores de , aproximadamente, mi edad, mi misma o cercana estatura (quizá un poco más rubios, eso sí...), pero me sorprendí cuando se presentaron dos "armarios de tres puertas" con el pelo cano y rozando (¡o pasando!) la cuarentena...efectivamente, el escultismo inglés es cosa de adultos. No obstante, a pesar de la edad, el ambiente amigable y distendido hizo de esa una primera reunión una reunión muy agradable donde pude percatarme de más realidades de esta forma de ver escultismo como es  la eficiencia (a pesar de no demostrarla respondiendo mails, la tienen) ya que todo está informatizado y , a través de una aplicación informática, se apuntan a los distintos eventos que el grupo o el "distrito" (agrupación de grupos - nunca mejor dicho- de un área concreta) ofrecen. De esta forma se tiene un control más rápido de los asistentes y ni me puedo imaginar los quebraderos de cabeza que nos ahorraría en las miles de formularios de Google, listas de asistencia etc. que hacemos en España.

De aquella reunión sacamos en claro que empezaría a ser Scout Leader (existe - en ese intento inglés de poner nombre a todo que hablaba en alguna de las primeras entradas- una clasificación de todos los roles que puedes desempeñar ayudando a un grupo en función de tu compromiso; leader -monitor-, helper - ayudante-, etc.) en Beavers (o como lo llamamos en España...Castores) un grupo (de niños entre 6 y 8 años) con los que yo tenía experiencia de tres años y se me antojaba más fácil que un grupo de mayor edad por el idioma. Se reunían los lunes lo cual era perfecto ya que Imogen casi siempre está en casa por la tarde esos días, lo que me permitía salir de casa a las 5.30 pm para el comienzo de la reunión a las 6 pm hasta las 7.15 pm.

Por lo que sólo faltaba uno o dos correos más y podría empezar mi experiencia, pero (¡como no!) esos correos se hicieron de rogar (de nuevo) lo que provocó que llegaran las vacaciones de Semana Santa y, con ellas, el fin del trimestre - para los scouts también - lo que hizo hacerme esperar un poquito más. Y fue tras las vacaciones de semana santa donde nos reunimos los monitores de Beavers al completo (Nicola, la coordinadora del grupo de edad y cuatro más) en una tarde de abril lluviosa citados en un pub muy inglés a cinco minutos de los locales del grupo (afincados en la parte de atrás de la iglesia de All Saints - Todos los Santos- en Weston Green). A pesar del "choque de edad" de la primera entrevista con monitores del grupo, debe ser que aún no me había hecho a la idea de ello ya que me seguí sorprendiendo cuando se presentaron cuatro madres cuya media de edad era la treintena y se pusieron a hablar de las causas de llegar tarde debido a estar acostando a sus hijos o similar (en lugar de la fiesta del fin de semana pasado como solía hacer en las reuniones de España...).

"Choque de edad" pasado nos pusimos a organizar el trimestre y me percaté de la tercera realidad del escultismo inglés...la involucración del monitor voluntario con la actividad es mucho menor...se organizaron todo el trimestre en, prácticamente, una hora (cuando nosotros quedamos semana tras semana a organizar lo que vamos a hacer el sábado siguiente) lo cual, para mí, tiene cosas buena y malas. Como que se entiende - quizá de mejor manera- que es algo voluntario y no te obliga a quedar todas las semanas por lo que dispones de más tiempo para ti pero,a mi parecer, esto resta calidad a la actividad y el objetivo educativo queda más en el aire (al menos es lo que he vivido yo desde este grupo y este grupo de edad, en concreto). También me percaté de la cuarta realidad del escultismo inglés al ver que el contenido de las actividades, en su mayoría, se basaban en cabullería (trabajo de los nudos), encendido de hogueras, aprender a revisar una bicicleta etc., teniendo un mayor contenido en , lo que llamamos, "técnicas scouts" ( con objetivos implícitos, claro está...) que otra cosa...me resultó un poco "vuelta a la base del escultismo" y no tanto "movimiento educativo basado en objetivos explícitos" como es en España.

También en dicha reunión fijamos mi nombre en Beavers que no podía ser otro que ¡¡¡¡Malak!!!!...el
cual había llevado orgullosamente tres años con los Castores españoles. Nombre, que me llenó de "morriña" escucharlo a los castores ingleses el primer lunes con ellos (aunque con el acento en otro lugar, ya que pronucian "Málak" en vez de "Malák), también fue un día en el que pude volver a recordar la locura de 20 niños alrededor tuya, lo difícil que puede ser hacer un circulo o lo mucho que esperan su momento de merienda al finalizar la reunión. Ese día conocí los locales del grupo en la parte trasera de una iglesia (como antes he comentado) unos locales que consisten en un salón grande, baños, cocina y un cuarto de material bastante grande donde se guarda mucho material (mesas, sillas, disfraces, pinturas, uniformes etc.) tanto como se pueda acumular en 75 años de historia que el grupo tiene detrás - que contrasta con los 45 de mi grupo en España- (¡claro, aquí empezó todo! - me recordaba a mi mismo cuando me enteré de la "edad" del grupo).

Y, de esta manera, pasaron los lunes entre encendido de hogueras, entrenamiento para asegurarnos como se prepara una bicicleta para salir a montarla (y su posterior vuelta ciclista al campo en la parte posterior del local), construcción de pequeñas balsas (y su posterior flote -o hundimiento, según haya sido la ejecución- en el agua) etc. En estos días me dí cuenta de la quinta realidad del escultismo inglés, donde los padres tienen mucha cabida, los cuales pueden ofrecerse a ayudar en cualquier reunión y ser, prácticamente, un monitor más (capitaneados , eso sí, por la coordinadora del grupo, Nicola). Lo que hace que, en las reuniones, haya 4 o 5 growns up - o adultos- y la ayuda a veces hasta sobre.

Entre esas semanas me ofrecieron asistir a una "formación para principiantes" en esto del escultismo y de ser monitores scout, en concreto. A lo cual no dudé en ningún momento en asistir, a pesar de que seguramente no me iban a decir nada nuevo. Mis ideas mentales afincadas aún en el "escultismo español" me llevaban a un local del distrito de Esher (es al que pertenece mi grupo) en el que nos reuniríamos varios monitores a aprender un poco de "Historia del escultismo", sus orígenes etc...(tal y como rezaba el anuncio del curso).

Nada de eso me ayudó a localizarme ya que aterricé en un barrio de Claygate (un pueblo a una hora andando de mi casa) preguntando a una señora que si sabía donde estaban los scouts y, la cual, me dijo muy amablemente que entrara a su casa...¡que era allí!. Tras el dintel de la puerta me esperaba un hombre (su marido) aún mayor que todos los que había conocido hasta entonces en el mundo scout inglés...una "vieja gloria" (nombre por el que designamos en España a una persona que se ha ido del grupo scout, pero esta era literal) en esto del escultismo que nos lo iba a transmitir a los "principiantes" pero que, por el momento, me ofreció una taza de té hasta que llegaron todos.

Y, tras un nuevo desfile de "mamás y papás" y preparaciones seguidas de té y ofrecimiento de pastas, comenzó las dos horas de dura prosa emitida por la boca de aquel mayor (pero entrañable) señor. Y , en su discurso, pude extraer la sexta (y triste) realidad del escultismo inglés el cual está marcado por el látigo de la pederastia -que ya me adelantaba el padre de la familia, Adrian, el cual también había sido scout...You know, it is something about protecting you most of all.../ Ya sabes, es algo para protegerte a ti, más que nada...- lo que hace que el contacto con los niños tenga que ser muy limitado y siempre pendiente de que no haya malentendidos en tus actos para/con ellos (¡qué triste reducir todo a esto! - pensé al saberlo-) y también hizo que la charla que, en un principio, era de historia del escultismo se llenase -casi una hora y media- de precauciones y cosas a tener en cuenta al estar en contacto con los niños. Un entrenamiento del cual me llevé "el sabor más amargo" del escultismo inglés (las pastas muy dulces y buenas, eso sí...).

El trimestre iba pasando y con él llegó el buen tiempo y las actividades de "distrito" outdoors / al aire libre como las District meetings, en las cuales grupos de edad (en este caso Beavers) de todos los grupos del distrito de Esher, se reúnen una tarde (de domingo, en el caso de Beavers) con un marco simbólico (como fue Piratas y la búsqueda del tesoro) y hacer actividades juntos para conocerse entre ellos, entre otras cosas. Allí me lancé a ir y tras una larga espera - Mary, una antigua del gr trabajo en equipo.
upo que sigue colaborando, me recogía en casa para ir hacia allá y dejo que desear de la puntualidad inglesa presentándose ¡¡media hora más tarde!! de lo acordado - pude disfrutar de una tarde donde descubrí la buena
organización y despliegue de recursos de los grupos scouts en este tipo de eventos con materiales, construcciones y juegos que me sorprendieron por su originalidad y buena ejecución. También esa tarde volví a vivir el sentimiento de pertenencia a mi grupo gracias a los distintos juegos de competición entre grupos, así como los gritos etc., lo que me reveló que puede haber muchas "realidades del escultismo" pero todas comparten una fundamental...el

Pero todo llega a su fin y, esta experiencia (también) tenía fecha de caducidad y antes de terminar con la familia ya que los scouts, igual que el colegio, terminan a principios de Julio. Por lo que allí me planté en la última reunión con Beavers con una sensación de querer más, ya que a penas había compartido reuniones con ellos y empezaba a tener confianza y coger cariño a alguno de ellos.

Tras una despedida con abrazos por parte de los castores y regalos - de mí hacia ellos: en forma de chuches y de ellos hacía mí : entre los que se encuentran la pañoleta del grupo e insignias identificativas - Nicola, la coordinadora de Beavers me hizo el mejor regalo que me podían haber hecho, dedicarme las palabras, que se me quedaron grabadas, de You will always be part of this group.../Siempre serás parte de este grupo...y de esta forma, terminó mi corta pero intensa experiencia scout en Inglaterra, cruzando con un nudo en la garganta - que , de nuevo, me señalaba la dureza de las despedidas y más de las que no sabes si son definitivas - la puerta de los locales.

viernes, 30 de junio de 2017

Que quede entre au pairs...Chico y au pair, sí¿y qué?

¿Eres au pair? ¿De verdad?...¿Porqué?, ¿Qué haces con los niños?, No sabía que había chicos au pairs...,Será más difícil encontrar trabajo..¿no?, ¿Conoces a muchos chicos y au pairs?, ¿Te pusieron trabas en el proceso de encontrar familia?, Es raro encontrar a chicos que quieran hacer eso ¿no?, ¿Te está gustando?, ¿Cómo te apañas con el niño?, etc.

Este tipo de comentarios me he encontrado - en distintos idiomas pero, en todos, con tono extrañado - al exponer públicamente en distintas ocasiones que era au pair. Hasta en una ocasión un chico muy extrañado me preguntó sobre ello y tuve que contestar (sin ser lo más agradable del mundo, la verdad...) - Sí, también puedo cuidar niños...-.



Y, es que, este tema me "enciende" especialmente porque deberíamos empezar desde nosotros mismos a dejar de ver tareas "de hombres" y tareas "de mujeres" y empezar a ver tareas "de personas".

Desde que decidí emprender esta experiencia, desde sus inicios, nunca pensé en las consecuencias de decidir emprenderla siendo hombre, la verdad... - llamadme moderno o lo que queráis - pero considero que soy bastante poco "prejuicioso" con el tema de los roles de género y la indiferenciación es algo que tengo bastante interiorizado (quizá influido por mi forma de ser poco "masculina" - y tendiente a la mitad del "continuo masculino-femenino"-, mis estudios en educación y psicología, así como mi especial gusto por los temas de la diversidad afectivo-sexual y género) y que siempre intento tener en mente para, de esta forma, transmitirlo al resto, en la ocasión que sea necesario.

No obstante ya desde primer momento en el que hice la entrevista con una Imogen que me decía Well, you know...I prefer boys as au pair because i have two sons.../ Bueno, ya sabes...prefiero chicos au pairs porque tengo dos hijos...(pensamiento en el que también estoy en desacuerdo) así como el triste descubrimiento de pocos hombres desarrollando el trabajo (aunque más de lo que se podría esperar) debido a la "mayor dificultad" que conlleva ser hombre, ya empecé a sospechar que la "brecha de género" (en este caso favorecida para las mujeres) estaba presente, una vez más en mi vida.

Y es que...las noticias están llenas de casos de maltrato de género (lo cual la gente denuncia y repudia profundamente), las estadísticas sociales están repletas de números que señalan las múltiples desigualdades entre hombres y mujeres en el trabajo,en sus familias, en la sociedad, etc. consecuencia de lo cual existen múltiples días de reivindicación de los derechos de las mujeres, días conmemorativos de la mujer trabajadora y semanas de la mujer con diferentes actividades para concienciar de la igualdad entre hombres y mujeres...y, sin embargo, aún nos extraña ver que hay hombres que ejercen tareas del cuidado de niños y tareas del hogar, así como nos cuesta (por parte de las familias) asimilar una educación o cuidado donde el género -tanto del emisor como del receptor- no importe en el proceso educativo y quede en un segundo plano...¿acaso no son caras de la misma moneda?...todo ,al fin y al cabo, se reduce a un mal-entendimiento de la igualdad entre hombres y mujeres.



Sirva esta pequeña entrada reivindicativa de reflexión y crítica para hacer un llamamiento a aquellos hombres que están pensando en ser au pair...¡si tú!...anímate a abordar esta experiencia con la mayor de las motivaciones, ser un ejemplo y lección para la sociedad y pasar de ese "Chico y au pair, sí ¿y qué?" - con cierto tono defensivo - a "Chico y au pair, sí ¡claro!".

viernes, 23 de junio de 2017

El último retorno

Mis debates internos tuve a la hora de decidir cuando sería mi próximo - y último -  regreso a casa (desde aquel lejano fin de semana en Marzo) debido ,fundamentalmente, a la acumulación de eventos en el mes de Junio (el cual sin ninguna duda fue el elegido para la vuelta) tales como: mi cumpleaños (13 de Junio) -evento marcado en el calendario en el que me gusta rodearme de los míos-, las fiestas populares de Torrejón - tradicional cita torrejonera anual (del 16 al 20 de Junio) a la que acudo, al menos una noche, para celebrar mi cumple por todo lo alto - y el orgullo LGTBI de Madrid (del 23 de Junio al 2 de Julio) que este año se avecinaba único por su carácter mundial.

Lo lógico para deshacer el entuerto de fechas mezcladas, hubiese sido apostar por disfrutar de un evento único como iba a ser el orgullo mundial en Madrid y decantarme por fechar la visita alrededor del 20 de Junio, pero, seguramente, mis ganas de familia y estar con los míos así como el rechazo a la idea de pasar mi cumple y los días posteriores en Reino Unido me llevaron a no atrasar mi vuelta más y elegir la semana de mi cumple como la idónea para regresar por última vez (antes de la vuelta definitiva en Agosto) a mi hogar. Tras consultar con Imogen las posibilidades (siempre hay que hacerlo, su agenda es la que manda)  no hubo mucho problema en las fechas pero sí en el número de días ya que se redujeron de 7 a 5 por su carga de trabajo - Oh! Could you reduce it from 7 to 5 days? I have a lot of work those days.../¡Oh! ¿Podrías reducirlo de 7 a 5 días? Tengo mucho trabajo esos días... - finalmente, feché el regreso del 15 al 20 de Junio (que no me permitiría pasar mi cumple en España pero, eso sí, la celebración por todo lo alto en las fiestas de Torrejón, estaría).


Y, sin quererlo ni beberlo, nos plantamos en la semana del 12 de Junio con un calor que empezaba a ser considerable, lo que da lugar a eventos insólitos  -que no imaginé en Reino Unido...ya sabéis el mito de frío polar y lluvia everyday- como abrir las ventanas "para que entre el fresco" (cosa indispensable en mi habitación , que se sitúa en la tercera planta, si no quiero morir de deshidratación) o las "salidas mañaneras" de Imogen ,en descansos de su trabajo, a tomar el sol al jardín (que empiezan a dejar rojeces en sus mejillas y escote).

Entre todo eso se colaba mi cumple para el que Imogen ya me había adelantado meses antes que prepararía tarta, para el que tuvo que hacer grandes esfuerzos para acordarse - ya sabéis su ocupada vida- como escribirlo en rotulador fosforescente en su agenda - ¡Qué maja y qué importante me siento al aparecer en su agenda!, pensé al verlo - y del que bromeamos en alguna cena con el olvido y mi amenaza de olvidarme el suyo que sería 6 días después.

Y el día llegó y, para qué os voy a engañar, empezó no muy bien con la mente en  mi familia, amigos y toda mi gente que estaba en España que, a pesar de que los vería dos días después, viví con tristeza el no poder verles ese día que siempre había sido tan Happy Birthday!!! e Imogen hizo lo mismo un rato después al llegar de la piscina acompañado del interrogante de qué iba a querer para cenar por mi cumple...ya sabía que ese día podría ser especial...diferente, sí, pero también, especial.
especial para mí....¿lo sería este año?. Pude empezar a despejar este interrogante desde por la mañana, momento en el que Riley me recibió en su cama al despertarle con una sonrisa y un

Con esa mezcolanza de sentimientos me dispuse a salir de casa, en un día de sol radiante, para preparar el examen que una amiga tendría en unos días. Tremendo fue mi asombro al encontrarme con la primera sorpresa del día de mano de mi amiga junto a otra amiga, las cuales se presentaron en el lugar donde íbamos a preparar las clases con tarta, velas y al son de Happy Birthday to you...happy birthday dear Daaaaniel! que hizo girar a la mitad de la cafetería donde nos encontrábamos y, además, que esa mezcolanza de sentimientos que traía se quedase en una fulminación del bajoncillo y quedara sólo felicidad.

Digo la primera de las sorpresas porque tras volver a casa, comprobar que Imogen ya estaba inserta en la preparación del pastel de cumpleaños (el cual sufrió su ira contra el suelo al pegarse al fondo del molde) y tras recibir a un Riley que estaba cansado y se mostró algo más "irascible" de lo normal - a lo que Imogen replicaba It´s Daniel´s birthday please behave properly / Es el cumpleaños de Daniel, por favor compórtate bien - llegó el tradicional momento de soplar las velas ( y pedir mi segundo deseo del día), un "deleite para los oídos" (a manos de Riley con su tompreta y su Happy Birthday dedicado) así como el present time protagonizado por un regalo y dos tarjetas para ,seguidamente, degustar la cena que Imogen había preparado para mí acompañados por un invitado especial (amigo de la pareja) que se quedaría dos días en la casa, así como un vino del que sólo bastó una copa para que me subiese a la cabeza.

Pero no todo quedó ahí ya que mis amigos au pairs - que estaban en otra casa cenando - me insistieron en que al finalizar la cena ,que mi hostfamily me tenía preparada, me dirigiese a donde se encontraban - a 50 minutos desde mi casa-, lo cual estuve a "un pelo" de rechazar debido al cansancio del día, incentivado por el vino en mi cabeza, pero finalmente me lancé a la calle entre reclamos de mi familia española -que querían hablar conmigo-, mensajes de ruego por parte de mis amigos au pairs y mi subidón de vino (¡que no se nos olvide!). No obstante, todo ello mereció (y mucho) la pena ya que a la llegada me esperaba la tercera sorpresa, tarta y deseo del día...¡que más podía pedir!. El día, MÍ día el cual empezó "no muy allá" acabó por la puerta grande y totalmente feliz gracias a los de aquí - por el despliegue de sorpresas, tartas, velas, deseos y demás - y los de allí -por dedicarme un ratito de sus vidas a escribirme y contribuir a la "avalancha" de whatssapp (que si es tal estando en tu país, imaginaos estando fuera) -.

Una vez pasado el cumple más diferente y especial en - probablemente -  toda mi vida, la mirada estaba puesta en dos días más tarde donde se produciría el esperado viaje a Madrid (y última visita a casa antes del regreso definitivo) el cual se antojaba algo más relajado y sin tanta "saturación de planning" (por supuesto que hice uno) como en anteriores visitas, ya que la celebración de mi cumple me permitiría reunir a algunos amigos y no tener muchas quedadas repartidas en el tiempo.

Así que con esta idea en mente amanecí el 15 de Junio a las 7 de la mañana para despertar a Riley,que amaneció lento y provocó -aunque en pequeña medida- que se desatara la ira de Imogen y fuese al colegio más "de morros" de lo normal, por lo que mi despedida no fue muy efusiva, aunque si lo fue por parte de Imogen la cual me dedicó el tradicional abrazo y sus mejores deseos para el viaje y mi familia.

Y así, tras un viaje de dos horas al aeropuerto - sí, leéis bien por un error mío esta vez volaba desde Stansted y no desde Gatwick que es el más cercano a mi casa- y un vuelo perfecto de hora me planté en un Madrid en llamas (tranquilos no había un incendio...pero como si lo hubiera debido a la sensación de calor extremo que me impedía hasta respirar en un primer momento - eso sí como siempre con ese "olor a Madrid" que percibo y tan difícil es de describir- ).

Tras ello se produjo el, ya tradicional, "correquetepillaelgato" entre mi familia y yo en el aeropuerto (que si vete a la T2, que si estoy arriba, que si yo estoy abajo, que si venga que me derrito...) para aumentar mis ganas de verles, seguramente..,, así como un "baño de los míos" instantáneo que me hizo volver a casa a lo grande...juzgad por vosotros mismos: Primera parada ; visita a la peluquería con mi querida Pili, a la que acudió su hijo Mario (protagonista de la mayoría de nuestras historias "entre pelos" y alumno mío de clases particulares el año anterior) para saludarme, mientras tanto - y aprovechando que unos portales más allá de la peluquería se encontraba mi abuelo en una reunión de vecinos - mi padre me invitó (mientras Pili terminaba con la clienta anterior)a saludar a mis abuelos. Pelo cortado (y abuelos paternos y Mario saludados) nos dirigimos a casa de mis tíos donde se encontraba mi otra abuela con mis tíos, mis primas y la hija de una de ellas (que también pasaban esos días de visita por España) cenando. Por último, después de salir de allí ,nos dirigimos a mi casa para cenar con mis otros tíos (que se iban el sábado de vacaciones y habría pocas ocasiones de verlos de nuevo...probablemente al día siguiente en las fiestas de Torrejón pero ¿en qué estado?...¡no me podía arriesgar!.

Una vez vivido el "choque de casa" (nuevo concepto que me acabo de inventar para referirme a las horas frenéticas en las cuales revives todo de nuevo en muy poco tiempo), los días posteriores fueron más relajados. Como he dicho antes el viernes tocaba
celebración española por todo lo alto con mis amigos españoles aprovechando las fiestas populares de Torrejón -que empezaban ese día- y, después de quedar a tomar algo con dos amigos que no podrían venir a la cena y fiesta me dispuse a preparar el evento el cual empezó más tarde de lo previsto pero ¡lo bueno se hace esperar!. Soplé las velas de mi cuarta tarta del año, pedí el cuarto y último deseo (¡como se me cumplan todos seré afortunadísimo!)  y disfruté de una noche de fiesta donde siempre, con los de siempre y haciendo lo de siempre...que a veces es muy necesario.


Al día siguiente la celebración continuó pero cambiando el "objeto" de celebración...esta vez celebrábamos el cumpleaños de una prima mía -que había sido el mes anterior pero aprovechó para enseñarnos su nueva casa- ¡con primer chapuzón del verano incluido! y , posteriormente, nueva incursión en las fiestas "torrejoneras" esta vez con mis padres y otros tíos para rememorar tiempos pasados de la mano de "Los Chunguitos" y "Los Chichos" (y ¡olé!), grupos que marcaron una generación - allí fui testigo de ello viéndome rodeado de gente de 50 años que se sabía las canciones al pie de la letra, entre ellos mis padres y tíos-.

El domingo pasé la mañana con una amiga scout y, de paso, aproveché para pasear por Madrid, que seguía ardiendo, pero mereció la pena (el estar al borde de la deshidratación, me refiero...) al descubrir un Madrid "multicolor" preparado para la celebración del orgullo LGTBI mundial que tendría lugar la semana siguiente...carteles, banderas, semáforos...¡todo! era una escusa para revindicar la diversidad, el respeto y la inclusión del colectivo LGTBI en una fiesta madrileña con carácter mundial. Por la tarde quedé con el equipo de monitores de mi grupo scout y disfrutamos una caña juntos "revisándonos la vida" mutuamente.




El último día antes del regreso, el lunes, tocó (de nuevo) chute familiar en la piscina con la peque y más celebraciones del cumpleaños de mi otra prima, mi abuela y mío a la vez...¿y porqué no?, el caso es buscar escusas para hacer una reunión familiar (deberíamos empezar a no tener que buscarlas, sino quedar...y punto xD).

Después de llenar la maleta de buenos momentos vividos (esos que ayudan mucho en la estancia fuera de casa) cosas de verano y...¡playa! (ya os contaré más sobre ello) me dispuse ,el martes 20 de Junio - tras una quedada d
e última hora con amigas del máster y con un pequeño bajoncillo por dejar todo atrás, de nuevo- a despedirme de un caluroso Madrid y dar la bienvenida (otra vez y no tan ardiente) a mi Reino Unido de acogida. Por delante quedan dos meses...tan sólo DOS MESES que tienen un sabor a despedida de todo lo que, durante este año, ha supuesto mi vida. Sin embargo aún quedan cosas por vivir...así que fuera nostalgia (de momento) y agárrense porque...¡¡¡¡empezamos la cuenta atrás!!!!.

sábado, 10 de junio de 2017

Sé lo que hiciste el último...half term

Como agua de Mayo -nunca mejor dicho por partida doble: encontrarse a finales de Mayo y ser algo muy deseado (aunque en el caso del agua no es aplicable a Londres...ya la "disfrutamos" todo el año)- llegó el último de los Half terms del año - ya sabéis, ese maravilloso invento (para los niños, no tanto para padres y ,para nada, para los au pairs) del sistema educativo inglés - que consiste en una semana libre para los niños en la que pueden disfrutar de tiempo libre. Para los padres y, los que gozan de la compañía de un au pair, como es mi caso esta semana significa, por tercera vez al año, una vuelta de "360 grados" a la rutina con el niño o hostchild, la cual está protagonizada por juegos y más juegos y un poquito de deberes para no perder del todo el ritmo de las clases.

No obstante, este último half term del año se avecinaba tranquilo, ya que empezaba con un hermoso bank holiday (o festivo) el lunes y terminaba antes de lo normal -el jueves- ya que el viernes me iba de viaje a mi próximo destino...¡Edimburgo!. Por lo que todo ello hizo que se acortara a tres días escasos de estar con Riley 24/7 en los cuales Imogen había planificado rigurosamente repaso previo a la semana posterior de exámenes de Riley así como visita a la Tower of London -una de las principales atracciones londinenses - el jueves de half term...por lo que...¡¡parecía que el último half term del año me iba a dejar con buen sabor de boca!!.

Y como lo que bien empieza, bien acaba (dicen), quise hacer honor a este refrán y empezar bien este half term - que se prometía como el mejor en todo el año - así que aprovechando mis ganas de familia y que tenía un día libre a comienzo de la semana (a pesar de que tuviese "regalito" en forma de babysitting para la tarde del lunes), me decidí en ir a visitar, de nuevo, a mi prima Gema, su marido e hija a Leeds...una "isla de felicidad" necesaria tras haber estado dos meses y pico sin "calor de casa". Así que allí me planté sin pensármelo dos veces la tarde del sábado anterior al half term a bordo de Megabus - una compañía de buses británica de bajo coste que ha sustituido (para mí) a National express, definitivamente por, precisamente, su bajo coste -.

La llegada no podía ser mejor, con un abrazo y un beso de "buenos días" -después de la siesta -despertando a la pequeña Isabella que se mostraba contenta de tenerme en su casa unos días...y entre risas, carreras y balbuceos varios (ya empieza a hablar bastante y entre el inglés y español que sabe y la media lengua de los niños a esta edad, es difícil pillarla) nos dispusimos a salir el marido de mi prima, Isabella y yo a hacer unas compras y al parque - donde pudimos disfrutar de alimentar a los animales favoritos de la pequeña...los ducks! o ¡patos! (según le dé)-. Extasiados por el hambre "patuno" y las maniobras que nos provocó el comprar una mesa y sillas para el jardín que eran más grandes que el maletero (añadiendo a todo ello el tener a Isabella revoloteando por ahí de un lado para otro), llegamos a la hora de la cena, a base de gazpacho, jamón serrano, tortilla y demás delicatessen españolas y "aterrizamos" en la cama a eso de las 10.30 de la noche (el tener una pequeña terremoto hace estragos...).

A la mañana siguiente - bien tempranito...a eso de las 7 de la mañana- ya tenía un "pequeño bulto" que se subía a mi cama y me pedía insistentemente no sólo que me despertase sino , también, que me levantase, así que eso hice porque si te despiertan así da igual la hora que sea. Desayunamos y nos pusimos en marcha hacia Bolton Abbey o Abadía de Bolton, una antigua abadía, en parte, en ruinas -por el norte de Inglaterra abundan- cerca de un Parque natural que prometía magníficas vistas y una caminata la mar de agradable a orillas del río Wharfe. Y...¡así fue!, la mañana empezó fría pero el tiempo nos dio una tregua a la hora del lunch, donde pudimos disfrutar de un picnic en el césped y por la tarde , durante la marcha, pasamos del plumas a la manga corta en cuestión de horas (siguiendo con el tópico inglés del cambio de tiempo, y tal...).

Volvimos de la caminata algo cansados pero con las ganas de disfrutar de tiempo juntos necesarias para que siguiera con mis incursiones en la cocina y preparase un Shepherd´s pie express (una variedad para cuando no hay mucho tiempo que consiste en saltarse algún que otro paso de la receta "Imogiana") acompañado de mi prima y nuestra puesta a punto en temas variopintos. Finalmente para rematar el día cenamos juntos y llevamos a la cama a la pequeña...ese día no costó demasiado ya que la caminata aminoró sus energías considerablemente.

Pero como ya decía en aquella entrada...las "islas de la felicidad" deben pasar para seguir avanzando y llegar a otra hasta que se aviste el objetivo final. Por lo que me vi, de nuevo, en un autobús de vuelta a Thames Ditton con un nudo en la garganta que me recordaba lo amargas que son las despedidas y lo que me cuestan (¡cada día más!).

A mi llegada me esperaba una barbacoa familiar -aprovechando el calor que hacía en Thames Ditton, el cual contrastó ,para mí, con la lluvia y sensación de frío de Leeds- y que yo disfruté un poco más tarde (Yes, I imagined that you were going to have it later.../Sí, me imaginé que la tomarías después..., me decía una Imogen que ya conoce los horarios españoles) un "rico" babysitting con Riley que disfruté con muy buen sabor de boca, debido a la carga de energía que había supuesto mi fin de semana. Por supuesto previo al mismo tuve el momento favorito de Imogen en el que desplega uno de sus amados plannings para contarme el horario de esa semana atípica.

Y así dio comienzo la semana de Half term...con  pilas cargadas y la mirada puesta en el viaje del fin de semana para lo que ya estaba todo preparado desde hace un mes...¿o no? (ya me entenderéis la pregunta más adelante...). El martes y miércoles transcurrieron normalmente...a los juegos de Riley, que esta vez estuvieron basados en su mayoría en construcciones Lego, batallas de varitas -producto del reciente fin de su lectura de "Harry Potter y la cámara secreta"- y la continuación del "Minecraft book" un libro inventado con personajes del mencionado juego - se le intercalaban momentos de trabajo para la posterior semana de exámenes o test -como Imogen prefiere llamarles porque examen es demasiado para niños de su edad, dice...- que me permitían unos minutos de relax disfrutando de Riley sentadito en la mesa de la cocina.

Hasta que llegó el jueves donde se produciría uno de los eventos que Riley ya me adelantó un sábado corriente al llegar a casa por la tarde - You, mum and me are going to Tower of London in the next half term!!!! / ¡¡¡¡Tú, mi madre y yo iremos a la Torre de Londres el próximo half term!!!!, me decía con aire excitado - no obstante Imogen se "calló" del plan el miércoles debido al exceso de trabajo, así que Riley y yo pusimos rumbo a la mencionada atracción londinense justo después de la hora de la comida con gafas de sol y gorra (que apretaba el sol), snack para Riley (que nunca falte) y los fabulosos planos de Imogen donde te señalan exactamente el camino a seguir (With all under controlled, you have results!! /¡¡Con todo bajo control, tienes resultados!!, decía uno de los primeros días al comprobar que el camino al colegio de Riley había sido exitoso gracias a uno de sus planos...).

Allí nos plantamos exitosamente tras seguir las instrucciones "Imogianas" y disfrutamos de una tarde entre "joyas de la corona", caballeros, nobles, reyes y demás ambiente medieval que me hizo retroceder al contexto londinense de aquella época y rememorar -y continuar porque en Hampton Court ya descubrí sobre ello- su historia marcada por la figura de Enrique VIII pero también con una fuerte vinculación con la actual reina la cual, me parece - cada día más- que cruza las fronteras de la simple realeza para convertirse en un icono, producto de películas, cuadros...¡e incluso merchandaising!.


Además hicimos una visita a la tienda de productos relacionados con el monumento (en todos los monumentos históricos londinenses hay lo mismo) para que Riley gastase 5 pounds de su pocket money en algo que le gustase...He can buy something that cost around 5 pounds, so he can learn how to buy and organice his money / Puede comprar algo que cueste alrededor de 5 pounds, así puede aprender a comprar y organizar su dinero (me decía Imogen el día anterior juntos al resto de indicaciones de la "excursión").

La llegada a casa supuso el "cobro de sentido" de la pregunta retórica que lanzaba antes sobre el fin de semana y su preparación ya que miré whatsapp (el cual estaba rebosante de mensajes ya que no había podido atender en casi todo el día) una vez puesto el tea a Riley, dado el "parte" de la tarde a Imogen y haberme despedido de la familia para salir de casa a quedar con una amiga, y me encontré con la "grata" sorpresa de que el hostal al que íbamos en Edimburgo nos había cancelado la estancia. Lo cual desplegó un "ejercito de llamadas" en bucle al hostal reclamando, discutiendo, preguntando, clamando...- todos los verbos desesperados que se os ocurran - para intentar remediar la situación. No obstante, esa noche nos dimos por vencidos tras intentarlo todo y decidimos ponernos a la búsqueda de otra opción (sí, a menos de 24 horas del viaje...¡la cosa prometía!). Dicha búsqueda nos llevó a un Airbnb que, si bien nos salía el doble que el hostal, era una opción buena por localización y por la posibilidad de comer en la casa (lo cual nos llevaría a ahorrar y compensar el extra que nos habíamos gastado en el alojamiento).

Pero no todo podía ser tan fácil ya que no recibimos contestación después de la pre-aprobación del piso, por lo que tras intentar de nuevo realizar otra búsqueda, esta resultó fallida por todos lados (los precios eran ya muy altos, la ocupación de la ciudad el fin de semana era del 90%, etc...) y nos lanzamos a la aventura del "nosaberdondevamosadormir" el viernes a las 18.30 de la tarde a bordo, de nuevo, de un South West trains, destino Gatwick airport para coger un vuelo que debía sospechar algo de nuestra desgracia porque se retrasó (para darnos más tiempo de decidir no ir...¿quizá?).

En tal caso si fue así, nosotros no nos dimos por aludidos porque lo cogimos y fue un momento en el que las caras de preocupación ya se empezaban a ver, porque parecía que hasta ese momento la cosa no iba con nosotros - pero realmente no teníamos nada para pasar la noche del viernes - la desesperación fue tal que llegamos a plantearnos dormir en el aeropuerto, opción que quedó en el aire al llegar a Edimburgo, donde cogimos el primer autobús al centro de la ciudad y donde se produjo el milagro. Como caído del cielo, nos llegó el número de un hostal con un precio por noche más que razonable y que, además, tenía sitio para ¡aquella misma noche! y sin pensárnoslo dos veces nos lanzamos a ello, gracias a un conductor de autobús que se apiadó de nosotros (y de nuestras caras de desesperación tras un día - o días mejor dicho- muuuuy largo ) y nos llevó hasta un lugar más cercano (ya que el hostal estaba algo retirado del centro, eso sí).

Llegamos al hostal y una vez acomodados el hambre habló y nos llevó a salir de nuestro "paraíso" en aquel momento y pasar a otro "paraíso" este protagonizado por "macarroni kish" y un surtido de dulces que junto con la conversación que ya habíamos construido con nuestro hambre hicieron que esa denominación de paraíso cobrara todo el sentido.

Al día siguiente recorrimos la Old Town o Vieja ciudad de Edimburgo que componía su casco antiguo, allí descubrimos el castillo, la catedral de San Gil, el parlamento -edificio que sobresale por su modernismo dentro del "clasicismo", el cementerio, etc...tras lo cual el hambre llamó , de nuevo, a nuestra puerta y nos dirigimos a la difícil búsqueda del sitio para comer, encontrándonos con un bar latino que despejó nuestras dudas. Después de llenar el estómago decidimos volver al hostal, donde tuvimos repertorio improvisado de coreografías varias donde no importaba lo bueno o malo que fueses bailando si no las ganas y el salero que le ponías. Parecía que tras ello el cansancio podría con nosotros y nuestras ganas de salir de fiesta pero finalmente batallamos contra él y nos lanzamos a un Edimburgo que se nos presentó...¡aún de día! (a las 11 de la noche), grata sorpresa que fue motivo de numerosos comentarios -¡Así da gusto! o ¡Esto ni en España!, entre otros...)-.


Sin embargo dos noticias "agriaron" un poco nuestra noche...los ataques de Londres -que dieron lugar a una oleada de "¿Cómo estáis?" en whatssapp en nuestros móviles - y la muerte de un conocido diseñador español (David Delfín), noticias que nos hicieron irnos a la cama con una sensación "rara", mezcla de nuestra excitación por el viaje y lo que acabábamos de escuchar.


No obstante, caímos rendidos como los que más y amanecimos más cansados que el día anterior - a pesar de haber dormido más que el día anterior (¿cansancio emocional?, ¡puede ser!) - lo que no nos impidió a salir a seguir descubriendo Edimburgo, pero en esa ocasión la parte más nueva de la ciudad, así como las ruinas griegas y su vista panorámica desde el monumento a Sir Walter Scott (padre de la novela). El tiempo en aquella ciudad del encanto se iba acabando y cuando nos dimos cuenta, estábamos regresando al hostel para coger nuestro equipaje y volver al aeropuerto en el mismo autobús en el que el hombre se apiadó de nosotros (pero este en el otro sentido...¡claro!).

El viaje tenía que acabar bien, pero quizá el refrán "Lo que bien empieza bien acaba" también pueda convertirse en "Lo que mal empieza, mal acaba" porque nuestro avión volvió a sufrir un retraso y llegamos a las 23.30 de la noche, una "hora indecente" para el transporte público londinense. Lo cual hizo que las prisas se incrementasen aunque, a pesar de ello, no hubiese un "tren prometido" por la taquillera y nos viésemos obligados a intentar coger la mejor combinación de buses que nos dejaba a las 3 de la mañana en nuestra casa (¡qué bien íbamos a trabajar al día siguiente!). Pero todo no acaba aquí ya que perdimos uno de los buses, lo que hizo que declarásemos oficialmente "estado de alerta" en nuestra situación y acabásemos decantándonos por coger "Uber" (una aplicación de taxis en Reino Unido) que contribuyó aún más a nuestro "derroche de dinero por cosas imprevistas" del fin de semana.

Como siempre el balance acabó siendo positivo y sólo queda reirse de todo aquello y guardarlo en la memoria como "aquél fatidico (o no tanto) viaje a Edimburgo". 

Y así, yéndome a la cama a las 3 de la madrugada del lunes (y con un miedo importante a la mañana siguiente) acabó el último half term del año.

miércoles, 31 de mayo de 2017

El día más esperado

Tu cumpleaños, ese día en el que sumas un año más, en edad, pero también un año más de experiencias, anécdotas, momentos...un día muy especial en el que festejas con los tuyos eso, precisamente: todo lo que ha pasado pero también todo lo que queda por venir, ese día en el que...¡espera!, me estoy poniendo demasiado profundo...¡estamos hablando del cumpleaños de un niño!, empiezo de nuevo...tu cumpleaños, ese día que esperas ansiadamente y recuerdas hasta varios meses antes, ese día que vives con emoción exacerbada  - hasta la semana previa - en la que parece que ha pasado un ángel por lo bien que te comportas durante toda ella...por el miedo de no recibir más regalos ¿quizá?, lo dicho...un "eventazo" en toda regla que se convierte cada año -podríamos decir sin ninguna duda- en el día más esperado.



Pues bien, el au pair -seguimos considerándonos "una especie aparte" - como "ente adherido" al hostchild o niño de acogida- básicamente porque vives muchas horas al día con él y es difícil no terminar sintiendo vinculación en muchos aspectos - , lo vive todo igual de intensamente que él y, por lo tanto, su cumpleaños se convierte en un evento marcadísisimo en tu calendario, como lo está en el suyo. A mi ,en concreto, me ha hecho revivir - desde otro punto de vista - ese gusanillo de años atrás -tampoco muchos- en el estómago en la semana de tu cumpleaños que te marca , cual reloj, que el momento se acerca...,ese "come come" sobre los regalos que familiares, amigos, etc. te brindaran en tu día y esa anticipación sobre como será la celebración con tus amigos y a quien invitarás.

En mi caso la idea del cumpleaños de Riley quedaron coletazos sobre él a lo largo de los primeros meses en los que, Riley de vuelta a casa después del colegio (durante aquellos días en los que aún estábamos cogiendo confianza) me decía enfadado: Oh! You must get me a present for my birthday...It´s a rule in mi house / ¡Oh! Tienes que comprarme algo de regalo para mi cumple...¡es una regla en mi casa! -mientras yo le picaba diciéndole que igual no le regalaba nada...o comentarios de Imogen sobre la celebración y en lo que ésta cambiaría si nos mudábamos o no de la casa. Sin embargo, el momento se presentaba como realmente cercano aproximadamente¡un mes antes! (vaya ironía) cuando Riley, de repente, se acordaba de que su cumpleaños estaba por llegar y soltaba un excitado Two weeks and my birthday week!!!! / ¡¡¡¡Dos semanas y la semana de mi cumple!!!! o My birthday is really near!! / ¡¡Mi cumple está muy cerca!!...así como Imogen planificaba cómo sería la celebración, que finalmente consistió en un sábado con el mejor amigísimo de Riley - Sebastian - en Legoland.

Y la semana de cumpleaños llegó, pero no estuvo sólo marcada por el eventazo al final de ella - Viernes 12 de Mayo - del cumpleaños de Riley...tras varios meses atrás de clases en el Kingston College - de Enero a Marzo,  las mañanas de lunes, jueves y viernes - así como , a partir de Marzo, preparación por mi cuenta con ayuda de una compañera del college (que también se presentaba)...se avecinaba lenta pero decididamente el examen oficial de Cambridge (una de mis metas este año) el día siguiente al cumpleaños, el sábado 13 de Mayo. Lo cual hizo que el eventazo perdiera algo de importancia para mí a lo largo de las mañanas - las cuales me dedicaba básicamente a estudiar, repasar y hacer ejercicios - y la cobrase de nuevo por la tarde cuando iba a recoger a un , cada día más, emocionado Riley.

Pero no suficiente con esta "saturación de eventos" en el fin de semana, también había otra fecha marcada, esta vez más para mí que nadie más, en el calendario ese fin de semana...¡¡Eurovisión!!...sí me declaro abiertamente eurofan y, aunque este año no prometía demasiado "españolmente" hablando, es un evento que no me puedo perder, así que el babysitting que Imogen me tenía preparado para la noche del 13 de Mayo - sí... después de la matada del examen de 9 a 15- ¡me vino de perlas! (¡no hay mal que por bien no venga!, nunca mejor dicho...).

Y así pasó la semana con nervios varios, cada uno por lo suyo...Riley por su esperado cumpleaños - aunque la verdad los nervios no se materializaron en portarse mal, si no todo lo contrario...¡que todas las semanas sean de cumple! - Imogen por la carga excesiva de trabajo - vaya "semanita" eligió - y yo por mi esperado también, examen. Nervios que dieron lugar alguna que otra "metida de pata" como abrir las cartas de felicitación de Riley días antes de su cumpleaños...He shouldn´t open this until his birthday, it is a british tradition! / ¡Él no debería abrir eso hasta su cumpleaños, es una costumbre británica! - me respondía Imogen a la foto que le envié de Riley abriendo las cartas la tarde del martes-.

Hasta que amaneció un 12 de Mayo...día que ya se "olía" diferente desde por la mañana, cuando Imogen se dispuso a levantar al cumpleañero el cual se vistió y arregló con una rapidez fuera de lo normal y apareció al final de las escaleras con una medio sonrisilla que dejaba adivinar su notable nerviosismo...allí, al final de las escaleras ,esa mañana recibió mi primera felicitación del día (a la que seguirían una por cada vez que me lo encontraba...¡por "felicidades" que no quede!). Tomó su desayuno como cada mañana y partió al colegio donde le esperaba una excursión al museo de Roald Dahl - un autor británico muy famoso, padre de historias tan conocidas como "Matilda", "Charlie y la fábrica de chocolate" o "Las alubias mágicas" - ¡que más podía pedir!.

La mañana la pasé entre gimnasio y, como ya he adelantado, últimos repasos para el examen del día siguiente...bueno eso, y envolviendo los últimos regalos para Riley para que estuvieran listos para la present time u hora de regalos que parece no puede faltar en cada casa británica un día de cumpleaños. Hasta que Imogen trajo de vuelta a un -extasiado ya- Riley que no paraba de recordar cuando sería el present time e intentar entrar en la sala de estar, donde Imogen había colocado todos los regalos y había cerrado hasta el momento oportuno. El momento no se hizo de rogar...disfrutando de un poco de juego nos pilló un Adrian que ese día llegó antes para la ocasión y desató la euforia de Riley que con un Come on! / ¡Venga! en bucle, interrumpía a una Imogen que intentaba terminar el pastel de cumpleaños. La cual abandonó el trabajo en el horno y le pidió a Riley que traspasara los regalos a otra habitación donde se llevaría a cabo la esperadísisima present time.

Una mesa repleta de regalos y una copa de champán - que Adrian me había ofrecido momentos antes y acepté por ser un día especial- nos esperaban y pudimos disfrutar de un desfile de regalos de lo más variado...desde unos simples calcetines, pasando por pinturas hasta muñecos de acción de Lego....también había que leer todas las cartas de felicitación - que ya habían sido despejadas en parte por el error días atrás - lo que hizo que la "hora de regalos" casi se cumpliera a la perfección y realmente estuviésemos un hora allí plantados.

Después de aquella retaila de "presentes" para Riley disfrutamos de una cena distendida y la mar de británica...fish and chips with peas / pescado y patatas fritas con guisantes, "rematada" por el gran pastel de cumpleaños que Imogen había preparado with all her love!!!! / ¡¡¡¡con todo su amor!!! y la tradicional canción de cumpleaños al recién estrenado "ochoañero" Riley.

Tras la suculenta y familiar cena Riley se dispuso a acostarse y yo me zambullí, por "nosécuantavez" esa semana, en mis libros de inglés para dar el último repaso...esa noche nada de Whetherspoon, bailes o cenas de viernes que te despejan de toda la semana...mi viernes noche estaba entre estructuras gramaticales, tiempos verbales, textos, vocabulario y phrasal verbs varios -estos últimos más odiados que el resto-. Tras una o dos horas -perdí la noción del tiempo entre el cansancio y la excitación de la semana- y el último repaso hecho, me fui a la cama algo nervioso pero nada comparado con lo que solía ponerme ante un examen.


Y así, del mismo ánimo, me levanté (muuuuy temprano -para ser un sábado, al menos- a las 7 de la mañana) para dirigirme con mi compañera de speaking/ examen oral, al centro de exámenes, situado en un, ya conocido para mí, Wimbeldon. Todo estaba hecho, toda la carne en el asador, todo el pescado vendido - o cualquier otro símil "tendero" que queráis utilizar- sólo quedaba darlo todo en el examen y que hubiese un poquito de suerte...claro.

La rigurosidad y puntualidad inglesa no podían faltar en un evento como aquel...un examen oficial de Cambridge y tras dejar nuestros móviles en una sala separada a la que íbamos a hacer el examen y varias lecturas de las normas durante el examen (por parte de una británica muy peripuesta estilo Rotenmeyer, para la ocasión) - NO seguir escribiendo cuando se decía que parásemos, NO escribir en lápiz, NO hablar con el de al lado, NO levantarse durante el listening, NO, NO, NO...- difíciles de recordar, nos embaucamos en más de dos horas de examen que nos dejó más muertos que vivos (intelectualmente hablando) para hacer - dentro de tres horas que aprovechamos para comer y descargar tensión acumulada - el examen oral, para el cual teníamos que ir a otro edificio. El cual trascurrió bastante rápido y de una forma, podríamos decir...muy "guiada", ya que te acompañaban a lo largo de todo el proceso y habitaciones que tenías que recorrer hasta el "momento final" de examen (que si deja las cosas aquí y hazte una foto, que si ahora te acompaña mi compañera a la sala de espera,que si entra a hacer el examen...).

Con el examen hecho, tensión fuera y "bajón" de cansancio tras ello (hecho que hizo que mi compañera y yo estuviésemos una o dos horas sentados, simplemente, en una cafetería) me dispuse a volver a la mansión Osborne para mi babysitting "eurovisivo" de sábado noche, que fue sobre ruedas...ya que Riley estaba inserto en la construcción de sus Legos que había recibido como regalo el día anterior y mi función esa noche consistió en pasarle piezas para que él las colocase así que...¡ni tan mal!. Y tras la rutina diaria de la bed time story/ historias para ir a la cama y unos cuantos cuddles/abrazos, me dispuse a preparar la tele de plasma-¡toda para mí!- para mi cita eurovisiva, que transcurrió más pendiente del móvil y los comentarios sobre la gala -es lo que tiene estar fuera...no los podía hacer cara a cara - que otra cosa y sin mucha sorpresa por la derrota española (que ya esperaba) pero sí por el triunfo de la sencillez portuguesa que eclipsó totalmente la derrota y la convirtió en alegría por la posibilidad del año siguiente ir al "eventazo" ya que lo tendría más cerca de casa que nunca.

De esta forma, transcurrió uno de los fines de semana "más esperados"...por algunas razones. Y así transcurrieron algunas aventuras más dentro de esta gran aventura "bañada" de leche AU PAIRizada que tantas cosas nuevas me está permitiendo vivir.