miércoles, 31 de mayo de 2017

El día más esperado

Tu cumpleaños, ese día en el que sumas un año más, en edad, pero también un año más de experiencias, anécdotas, momentos...un día muy especial en el que festejas con los tuyos eso, precisamente: todo lo que ha pasado pero también todo lo que queda por venir, ese día en el que...¡espera!, me estoy poniendo demasiado profundo...¡estamos hablando del cumpleaños de un niño!, empiezo de nuevo...tu cumpleaños, ese día que esperas ansiadamente y recuerdas hasta varios meses antes, ese día que vives con emoción exacerbada  - hasta la semana previa - en la que parece que ha pasado un ángel por lo bien que te comportas durante toda ella...por el miedo de no recibir más regalos ¿quizá?, lo dicho...un "eventazo" en toda regla que se convierte cada año -podríamos decir sin ninguna duda- en el día más esperado.



Pues bien, el au pair -seguimos considerándonos "una especie aparte" - como "ente adherido" al hostchild o niño de acogida- básicamente porque vives muchas horas al día con él y es difícil no terminar sintiendo vinculación en muchos aspectos - , lo vive todo igual de intensamente que él y, por lo tanto, su cumpleaños se convierte en un evento marcadísisimo en tu calendario, como lo está en el suyo. A mi ,en concreto, me ha hecho revivir - desde otro punto de vista - ese gusanillo de años atrás -tampoco muchos- en el estómago en la semana de tu cumpleaños que te marca , cual reloj, que el momento se acerca...,ese "come come" sobre los regalos que familiares, amigos, etc. te brindaran en tu día y esa anticipación sobre como será la celebración con tus amigos y a quien invitarás.

En mi caso la idea del cumpleaños de Riley quedaron coletazos sobre él a lo largo de los primeros meses en los que, Riley de vuelta a casa después del colegio (durante aquellos días en los que aún estábamos cogiendo confianza) me decía enfadado: Oh! You must get me a present for my birthday...It´s a rule in mi house / ¡Oh! Tienes que comprarme algo de regalo para mi cumple...¡es una regla en mi casa! -mientras yo le picaba diciéndole que igual no le regalaba nada...o comentarios de Imogen sobre la celebración y en lo que ésta cambiaría si nos mudábamos o no de la casa. Sin embargo, el momento se presentaba como realmente cercano aproximadamente¡un mes antes! (vaya ironía) cuando Riley, de repente, se acordaba de que su cumpleaños estaba por llegar y soltaba un excitado Two weeks and my birthday week!!!! / ¡¡¡¡Dos semanas y la semana de mi cumple!!!! o My birthday is really near!! / ¡¡Mi cumple está muy cerca!!...así como Imogen planificaba cómo sería la celebración, que finalmente consistió en un sábado con el mejor amigísimo de Riley - Sebastian - en Legoland.

Y la semana de cumpleaños llegó, pero no estuvo sólo marcada por el eventazo al final de ella - Viernes 12 de Mayo - del cumpleaños de Riley...tras varios meses atrás de clases en el Kingston College - de Enero a Marzo,  las mañanas de lunes, jueves y viernes - así como , a partir de Marzo, preparación por mi cuenta con ayuda de una compañera del college (que también se presentaba)...se avecinaba lenta pero decididamente el examen oficial de Cambridge (una de mis metas este año) el día siguiente al cumpleaños, el sábado 13 de Mayo. Lo cual hizo que el eventazo perdiera algo de importancia para mí a lo largo de las mañanas - las cuales me dedicaba básicamente a estudiar, repasar y hacer ejercicios - y la cobrase de nuevo por la tarde cuando iba a recoger a un , cada día más, emocionado Riley.

Pero no suficiente con esta "saturación de eventos" en el fin de semana, también había otra fecha marcada, esta vez más para mí que nadie más, en el calendario ese fin de semana...¡¡Eurovisión!!...sí me declaro abiertamente eurofan y, aunque este año no prometía demasiado "españolmente" hablando, es un evento que no me puedo perder, así que el babysitting que Imogen me tenía preparado para la noche del 13 de Mayo - sí... después de la matada del examen de 9 a 15- ¡me vino de perlas! (¡no hay mal que por bien no venga!, nunca mejor dicho...).

Y así pasó la semana con nervios varios, cada uno por lo suyo...Riley por su esperado cumpleaños - aunque la verdad los nervios no se materializaron en portarse mal, si no todo lo contrario...¡que todas las semanas sean de cumple! - Imogen por la carga excesiva de trabajo - vaya "semanita" eligió - y yo por mi esperado también, examen. Nervios que dieron lugar alguna que otra "metida de pata" como abrir las cartas de felicitación de Riley días antes de su cumpleaños...He shouldn´t open this until his birthday, it is a british tradition! / ¡Él no debería abrir eso hasta su cumpleaños, es una costumbre británica! - me respondía Imogen a la foto que le envié de Riley abriendo las cartas la tarde del martes-.

Hasta que amaneció un 12 de Mayo...día que ya se "olía" diferente desde por la mañana, cuando Imogen se dispuso a levantar al cumpleañero el cual se vistió y arregló con una rapidez fuera de lo normal y apareció al final de las escaleras con una medio sonrisilla que dejaba adivinar su notable nerviosismo...allí, al final de las escaleras ,esa mañana recibió mi primera felicitación del día (a la que seguirían una por cada vez que me lo encontraba...¡por "felicidades" que no quede!). Tomó su desayuno como cada mañana y partió al colegio donde le esperaba una excursión al museo de Roald Dahl - un autor británico muy famoso, padre de historias tan conocidas como "Matilda", "Charlie y la fábrica de chocolate" o "Las alubias mágicas" - ¡que más podía pedir!.

La mañana la pasé entre gimnasio y, como ya he adelantado, últimos repasos para el examen del día siguiente...bueno eso, y envolviendo los últimos regalos para Riley para que estuvieran listos para la present time u hora de regalos que parece no puede faltar en cada casa británica un día de cumpleaños. Hasta que Imogen trajo de vuelta a un -extasiado ya- Riley que no paraba de recordar cuando sería el present time e intentar entrar en la sala de estar, donde Imogen había colocado todos los regalos y había cerrado hasta el momento oportuno. El momento no se hizo de rogar...disfrutando de un poco de juego nos pilló un Adrian que ese día llegó antes para la ocasión y desató la euforia de Riley que con un Come on! / ¡Venga! en bucle, interrumpía a una Imogen que intentaba terminar el pastel de cumpleaños. La cual abandonó el trabajo en el horno y le pidió a Riley que traspasara los regalos a otra habitación donde se llevaría a cabo la esperadísisima present time.

Una mesa repleta de regalos y una copa de champán - que Adrian me había ofrecido momentos antes y acepté por ser un día especial- nos esperaban y pudimos disfrutar de un desfile de regalos de lo más variado...desde unos simples calcetines, pasando por pinturas hasta muñecos de acción de Lego....también había que leer todas las cartas de felicitación - que ya habían sido despejadas en parte por el error días atrás - lo que hizo que la "hora de regalos" casi se cumpliera a la perfección y realmente estuviésemos un hora allí plantados.

Después de aquella retaila de "presentes" para Riley disfrutamos de una cena distendida y la mar de británica...fish and chips with peas / pescado y patatas fritas con guisantes, "rematada" por el gran pastel de cumpleaños que Imogen había preparado with all her love!!!! / ¡¡¡¡con todo su amor!!! y la tradicional canción de cumpleaños al recién estrenado "ochoañero" Riley.

Tras la suculenta y familiar cena Riley se dispuso a acostarse y yo me zambullí, por "nosécuantavez" esa semana, en mis libros de inglés para dar el último repaso...esa noche nada de Whetherspoon, bailes o cenas de viernes que te despejan de toda la semana...mi viernes noche estaba entre estructuras gramaticales, tiempos verbales, textos, vocabulario y phrasal verbs varios -estos últimos más odiados que el resto-. Tras una o dos horas -perdí la noción del tiempo entre el cansancio y la excitación de la semana- y el último repaso hecho, me fui a la cama algo nervioso pero nada comparado con lo que solía ponerme ante un examen.


Y así, del mismo ánimo, me levanté (muuuuy temprano -para ser un sábado, al menos- a las 7 de la mañana) para dirigirme con mi compañera de speaking/ examen oral, al centro de exámenes, situado en un, ya conocido para mí, Wimbeldon. Todo estaba hecho, toda la carne en el asador, todo el pescado vendido - o cualquier otro símil "tendero" que queráis utilizar- sólo quedaba darlo todo en el examen y que hubiese un poquito de suerte...claro.

La rigurosidad y puntualidad inglesa no podían faltar en un evento como aquel...un examen oficial de Cambridge y tras dejar nuestros móviles en una sala separada a la que íbamos a hacer el examen y varias lecturas de las normas durante el examen (por parte de una británica muy peripuesta estilo Rotenmeyer, para la ocasión) - NO seguir escribiendo cuando se decía que parásemos, NO escribir en lápiz, NO hablar con el de al lado, NO levantarse durante el listening, NO, NO, NO...- difíciles de recordar, nos embaucamos en más de dos horas de examen que nos dejó más muertos que vivos (intelectualmente hablando) para hacer - dentro de tres horas que aprovechamos para comer y descargar tensión acumulada - el examen oral, para el cual teníamos que ir a otro edificio. El cual trascurrió bastante rápido y de una forma, podríamos decir...muy "guiada", ya que te acompañaban a lo largo de todo el proceso y habitaciones que tenías que recorrer hasta el "momento final" de examen (que si deja las cosas aquí y hazte una foto, que si ahora te acompaña mi compañera a la sala de espera,que si entra a hacer el examen...).

Con el examen hecho, tensión fuera y "bajón" de cansancio tras ello (hecho que hizo que mi compañera y yo estuviésemos una o dos horas sentados, simplemente, en una cafetería) me dispuse a volver a la mansión Osborne para mi babysitting "eurovisivo" de sábado noche, que fue sobre ruedas...ya que Riley estaba inserto en la construcción de sus Legos que había recibido como regalo el día anterior y mi función esa noche consistió en pasarle piezas para que él las colocase así que...¡ni tan mal!. Y tras la rutina diaria de la bed time story/ historias para ir a la cama y unos cuantos cuddles/abrazos, me dispuse a preparar la tele de plasma-¡toda para mí!- para mi cita eurovisiva, que transcurrió más pendiente del móvil y los comentarios sobre la gala -es lo que tiene estar fuera...no los podía hacer cara a cara - que otra cosa y sin mucha sorpresa por la derrota española (que ya esperaba) pero sí por el triunfo de la sencillez portuguesa que eclipsó totalmente la derrota y la convirtió en alegría por la posibilidad del año siguiente ir al "eventazo" ya que lo tendría más cerca de casa que nunca.

De esta forma, transcurrió uno de los fines de semana "más esperados"...por algunas razones. Y así transcurrieron algunas aventuras más dentro de esta gran aventura "bañada" de leche AU PAIRizada que tantas cosas nuevas me está permitiendo vivir.

jueves, 25 de mayo de 2017

Eventos AU PAIRizados

Al igual que la leche, ese elemento que es cotidiano y denominador común en la mesa de desayuno de muchas familias y personas (muchas, no todas...en esta experiencia me he percatado de ello) "around de world", también los eventos -elemento, que por su propio significado, tiene una cierta importancia por su imprevisión o por su magnitud en la vida de una persona- que suelen hacernos salir de la cotidianidad, explorar "nuevos mundos" y, en definitiva, divertirnos...pueden ser AU PAIRizados...que ¿por qué?. Dada la naturaleza "externa a la casa" de los au pairs (recordemos que semanas atrás os lo contaba en la entrada "El ente)  el au pair - sí, hablando ya como si de una nueva especie de animal nos tratásemos- siente la necesidad de sacar planes de debajo de las piedras para pisar (lo menos posible) su "host-house" o "casa de acogida" durante su tiempo libre, así que...¡eso hacemos!, llenar nuestro calendario de eventos, materializados en viajes, fiestas, etc.
Los planes sobre esos eventos se piensan con semanas (¡e incluso meses!) de antelación porque toda escusa es buena para -dado , también, nuestra naturaleza trotamundos - conocer nuevos lugares o -como ya he indicado antes - pisar lo menos posible nuestro nuevo "hogar".

Pues bien...¡yo no iba a ser menos! y como miembro de esa especie "au pair" - y rodeado de unos cuantos más ejemplares - trato de rellenar cualquier hueco posible de mi tiempo libre en esta experiencia.

El primero de los últimos eventos organizados fue la visita a Wimbeldon, un barrio de Londres mundialmente conocido por su tradición "tenística" y por acoger uno de los torneos de tennis ,probablemente, más importante del mundo...y eso es todo lo que te ofrece el barrio, la verdad...quizá más llamados por el nombre que por otra cosa - bueno eso, y las recomendaciones de Imogen Oh! You´ll love it it is so nice! / ¡Oh! ¡Te va a encantar, es muy bonito! - , nos dirigimos allí una mañana de domingo con unas expectativas diferentes a lo que nos encontramos...un barrio inglés totalmente normal con un complejo de tenis para flipar...¡eso sí!. ¡Ah! y también hay un templo budista -alejado del centro, tienes que tener ganas de andar para llegar- muy apañado que es capaz de trasladarte por momentos al extremo oriente.
Con algo más de ganas de acción nos encontrábamos esa semana -eso y un folleto de descuento muy interesante que rezaba "100 bolas de regalo"- nos llevó a lanzarnos a la nueva aventura del Paintball -al menos para mí -, la verdad que cuando me lo plantearon ni siquiera pensé en lo capacitado o no que estaría para ello. sólo dije que sí y que fuese lo que tuviera que ser.

Esta nueva aventura nos hizo madrugar un domingo - no, eso tampoco lo hace un au pair por mucho que no estés del todo a gusto en tu casa - concretamente amanecimos a las 7 de la mañana (¡ya podía merecer la pena la nueva experiencia!) para darnos al encuentro una hora más tarde en la estación de tren que nos llevaría (en bus xD...hubo cancelación de trenes, los domingos y los transportes británicos no son amigos) a nuestra peor pesadilla. Las desdichas de la mañana no quedaron en trenes retrasados ya que tras haber postpuesto una hora el inicio del juego por imposibilidad de llegar antes debido a la cancelación de trenes, ¡nos perdimos!...y no una de esas pérdidas en las que te retrasas 5 minutillos y Google maps te resuelve la vida...¡no!...nos recorrimos todos los paintballs de la zona habidos y por haber hasta dar con -el último, por supuestro- el nuestro.

Una vez llegados -dos horas más tarde- las ganas de probar el juego pudieron con el cansancio acumulado de haber recorrido toda la zona y comenzamos a enfundarnos en los "monos de guerra" que el staff del recinto debió pensar que los queríamos para nuestros padres (¡que tamaño!...diré que eran oversize que parece que queda mejor...). Y es entonces -junto con el momento de explicarnos el funcionamiento de las pistolas y demás cuestiones de seguridad - cuando comencé a pensar donde estaría el límite entre el juego y la realidad (me empecé a cagar, para ser más claro...). Esto se confirmó cuando nos dirigieron (cual futuros fusilados al campo de
fusilamiento, cual jugadores a los juegos del hambre...¡como queráis!) a la zona del primer juego - las caras de miedo se podían ver entre los que no lo habíamos hecho nunca- y contaron hacia atrás para dar comienzo al juego.

Three...two...one...GO!...

Los balazos se repetían de aquí para allá...aquello debía ser lo más parecido a la guerra que había visto en mi vida...y en mi cabeza se repetía una y otra vez "Manolete, si no sabes torear pa´ que te metes" mientras intentaba salir de una vez de alguna trinchera y disparar una mísera bala. 
No obstante, quise hacer - o intentar hacer - lo que había ido a hacer allí y me atreví hasta en varias ocasiones a adelantarme en el terreno de juego y disparar (y recibir, con un sutil ¡Uy, que me han dado!) alguna que otra bala.

Al pitido del final del primer juego nos dirigimos a la zona de descanso -había 20 minutos entre juego y juego para tomar un refresco, ir al baño...- y nos percatamos del primer incidente de la tarde...que consistió en que una de nosotros había recibido un balazo en plena mano, un balazo que empezó a ponerse morado, rojo y a hincharse, hecho que le llevó a tomar la decisión de no seguir con el juego y a nosotros a cagarnos un poquito más...¿quien sería el siguiente?. 



Afortunadamente, no hubo más pérdidas en la tarde y trascurrió con normalidad - con bolazos, eso sí, pero con normalidad - los juegos iban cambiando en escenario y en misión - que si hay que recuperar la cabeza de zombie y llevarla al otro equipo, que si hay que llevar la bandera al otro campo, que si hay que proteger al "presidente"...- misiones que hacían que los más experimentados (tanto en saber como en edad) del grupo se metieran en las carnes de auténticos guerrilleros y dirigiesen a los demás como tal...You go that way i will cover you by this side! / ¡Ve por ese lado, yo te cubro en este! - a lo que yo asentía con un "Vas listo conmigo, guapo..." en mi cabeza-.

Al finalizar la tarde se produjo el segundo de los incidentes de la tarde protagonizado por dos amigas nuestras, en el que una olvidó echar el seguro a la pistola y disparó sin querer a la otra...por fortuna era el final del juego y no hubo consecuencias más allá de varios moratones y unas lagrimillas que se escaparon por el dolor.

Sin embargo no todo iba a ser adrenalina y moratones y decidimos tomarnos un fin de semana algo  más tranquilito y de desconexión y que otra manera de hacerlo que en la costa. Personalmente el mar es algo que me renueva -ya os lo conté en mi anterior visita a la costa británica en Enero - y normalmente solo puedo verlo un par de veces al año, pero con una nueva incursión a la costa británica de Brighton era la tercera vez este año que podía "renovarme" en ese sentido. 

Así que allí fuimos una mañana -también de domingo - la mar de soleada (y menos mal...ya que parece que si no vas a Brighton con sol estás cometiendo un pecado...). Al bajar del tren de un recorrido de dos horas aproximadamente ya podíamos notar la humedad y el ambiente de playa, junto con un Good vibe / Buen rollo, que hacía que se necesitase poco más para que ese lugar fuese especial. Pero no contento con eso Brighton nos regaló una tarde espléndida a las orillas de la playa, tomando el sol y simplemente chilling -como dicen aquí- o bagueando/relajándonos -como decimos por allí-. Para no sentirnos excesivamente mal, también hicimos un poco de "turisteo" por el pueblo contemplando el maravilloso Royal Pavillion o perdiéndonos por las calles.


Esta lista de eventos AU PAIRizados no podía terminar sin una fiesta, esa que, como Au pair y algunos españoles- esto último quizá afecte más- que somos, nos gusta y disfrutamos tanto. Londres a este respecto tiene infinidad de ofertas para la noche del sábado o domingo. Sin embargo si eres español y echas de menos un poco de música españolabarraperreobarraclasicazos, así como que la fiesta se alargue más allá de las 3 de la mañana tu destino es la mensual Spanish party de la londinense sala Scala. Un evento que, para que engañarnos, no me motivaba excesivamente, ya que ¡Para eso me voy a España! -pensaba- pero que (como fiestero que soy) terminó en una noche de darlo todo a ritmo de reaggeton pero también por rumbas de Estopa o Rosario Flores, entre otros...

Como buena fiesta española tuvimos nuestro botellón previo con momentos subrealistas y, of course, vimos el amanecer londinense a las 6 de la mañana -que, bueno, tampoco cuesta mucho en Reino Unido, contando con que amanece últimamente a eso de las 4 y media de la madrugada - y viví la primera llegada a la mansión Osborne en "hora indecentes" (9 de la mañana ¡y sin acostarme!, algo imposible para ellos)...suerte que después de mi sigilosidad mañanera (cual oso que se aproxima a la madriguera para hibernar) sólo estaba Riley desayunando y entoné un Good morning, see you tomorrow!, lamentándome por pronunciar estas dos últimas equivocas palabras (¿mañana?¿qué mañana Daniel?¡ya es hoy!, pensé tras el momento).

Aún quedan unos meses de aventura y , por lo tanto, esta lista engordará...algunos destinos ya están fijados - Edimburgo, Bath, etc. - y otros se fijarán proximamente, lo importante es seguir acumulando experiencias y ,como siempre, no pasar mucho por casa...después de todo esto creo que queda más que justificado entonar un To be continued... / Continuará...

jueves, 18 de mayo de 2017

Y ,entonces, recordé...

Dentro de nuestra rutina acelarada y siempre con prisa, con millones de cosas que hacer, aprovechando cada minuto, intentando sacarle el máximo jugo- porque pronto llegar el siguiente en el que tendrás que hacer mil cosas más- , queda poco tiempo para  poder "sentarte" frente a ti mismo a hacer balance de lo bueno y lo malo, lo que ya pasó y lo que queda por venir, etc.

Uno de los regalos que me está dando esta experiencia es la posibilidad de poder disfrutar de eso...de tiempo para mí, tiempo para pensar y recapacitar, tiempo para hacer balance y reflexionar sobre el mismo...pero, aún teniendo esta posibilidad, muchas veces me pierdo en el día a día sin dejar relucir , en mi rutina diaria, ese magnífico regalo.No obstante, la semana pasada viví un momento para mí como nunca lo había tenido en esta experiencia y me atrevería a decir que en los últimos años...

Ese momento fue espontáneo...ya que tras pasar un sábado en la biblioteca estudiando para mí inminente examen de inglés -ya os contaré más sobre ello- me dispuse a "tirar de agenda" para rellenar el hueco vacío que se había quedado en mi tarde de sábado. Todos los planes se chafaron -que si tengo que estudiar, que si qué pereza salir de casa, que si, que si...-, así que - por primera vez en esta experiencia- me dispuse a descubrir sólo un nuevo sitio del que ya me habían hablado y prometía - Bushy park - a escasos 30 minutos de mi casa y en frente del majestuoso Hampton Court Palace (sitio al que tenía que ir para comprar algunos regalos del cercano cumpleaños de Riley).



Sinceramente, las expectativas sobre plan no eran muy positivas...normalmente, en Torrejón (la ciudad madrileña en la que vivo, para los que se acaban de unir...), sí me gusta y disfruto dándome largas caminatas sólo o con mi perro una tarde de domingo, pero en esta experiencia es algo que, en fin de semana, rechazo totalmente y siempre me gusta ir acompañado a todos los sitios - es una de esas "cosas raras" que te pasan estando fuera y no entiendes muy bien porqué...quizá por miedo a estar más sólo de lo que ya estoy, no sé xD -.

A pesar de ello la llegada al parque - verde, inmenso, salvaje pero a la vez cuidado, poco concurrido...en definitiva, un parque muy inglés - hizo que tirase las expectativas negativas por la borda y me embriagase una sensación de libertad que me invitó a sentarme en una amplia llanura de césped - sin apenas pasar nadie - y a "quedarme conmigo mismo" un largo rato.

Entonces, en ese lugar tan corriente como mágico para mi en ese momento, mi cabeza se puso en funcionamiento y reflexioné - en ese entorno en el que me invadía una aparente soledad - sobre eso mismo....la soledad.
En estos meses había podido explorar los límites de esa palabra (al decidir emprender una aventura sólo en un nuevo país) y pensé en como ese concepto había cambiado para mí, pues...¿qué es la soledad? - me pregunté- ¿significa únicamente no estar con gente "físicamente" en un momento determinado o implicaba algo más "psicológico" y está relacionado con las emociones?...y, entre esas preguntas, caí en la cuenta de que nunca había estado solo en esos meses - que es un miedo recurrente al decidir emprender una experiencia como esta- con que alguien me pensase  (aunque no fuese en el mismo lugar donde yo estaba y, ni siquiera, en el mismo país) podía decir que no estaba sólo. Pero es que ya, ni siquiera podría sentirme sólo "físicamente"...los Osborne se habían convertido- sin quererlo ni beberlo- en mi familia inglesa...que no llegaban a suplir a la española pero, desde luego, ya ocupan un lugar en mi corazón y son especiales para mí....ellos unidos a toda la gente que había ido conociendo estos meses son los que no permiten que la palabra soledad esté inserta en esta experiencia.

Esa reflexión me llevó a ponerme un poco nostálgico y recordar...y, entonces, recordé Godalming, un pueblo pequeño pero con mucho encanto...un pueblo que supuso mis inicios en mi experiencia au pair y que, por ello, siempre será especial para mí, recordé sus calles llenas de arboles y regaderas que luchan por un hueco antes de llegar al asfalto, recordé su gente y la gente que había conocido allí los primeros días - con los que aún tengo contacto y veo a menudo- y como, desde el primer momento, ya contribuyeron a alejar la palabra soledad de mi boca, recordé también lo eternamente agradecido que les estaré siempre por ello.

Entonces también recordé aquella sensación de estar de visita y ser un extraño de los primeros meses y como ésta había dejado paso a una sensación de normalidad y de sentirme "casi" como en casa...pude recordar mis primeras compras protagonizadas por una sensación entre incertidumbre - por no saber muchas veces qué tenía que comprar- pero a la misma vez motivado por el reto - ya que eso mismo hacía que fuese una aventura todos los días- y como eso había pasado para dejar paso a unas compras relajadas y con pocos imprevistos, recordé , también,  las "peleas" con la dependienta de Tesco que, entre mi inglés dubitativo y su humor de perros, hacían que sucediesen casi a diario.


Recordé los primeros momentos en Londres...una ciudad que desde el minuto 1 me enamoró y también recordé cómo desde aquella visita con la familia - en la que hicimos un tour por el Támesis - donde iba como un turista, que se asombra con cada rincón descubierto, a pasar a (sin dejar de seguir alucinandome) considerarme un ciudadano más de la misma.

Entonces, pude recordar los primeros días con Riley y cómo pensaba lo difícil que iba a ser ser au pair de ese niño debido a lo "especialito" que era - hechos que me inspiraron a escribir aquella entrada lejana de "El niño...¡qué niño!" y como en cuestión de meses (y un poco de confianza) esa imagen había dejado paso a la imagen de un niño que me asombra por ser extremadamente creativo, curioso, sociable, algo tímido en primeros contactos y con sus cosas pero...¡como cualquier niño!. Con ello también pude recordar las primeras cenas, comidas etc. familiares, aquellas en las que me limitaba a comer y esbozar una sonrisa si alguien se dirigía a mi y como, ahora, también se dan los esbozos de sonrisa pero también se producen charlas distendidas producto del mayor conocimiento y confianza que hemos ganado estos meses.

Recordé también la mudanza a Thames Ditton y el momento de inflexión que supuso en mi aventura al tener que volver a "readaptarme" a este país en otro lugar diferente, pero también recordé lo rápido que pasó esa sensación "ya vivida" - de ser un extraño en una ciudad- y lo que aprendí en todo ese proceso de poder llegar a hacer "algo parecido a tu casa" a cualquier espacio o rincón que requiera de ello. También recordé la primera visita a España después de empezar la aventura, los reecuentros, las visitas, la vuelta a la rutina inglesa...pero también los bajones, las dudas, los errores, etc.

En fin, esa tarde supuso, para mí, más que una tarde...fue una pausa espacio-temporal de recopilación de todo lo que había "cargado en la mochila" desde que empecé mi experiencia por tierras británicas aquel, lejano ya, 1 de septiembre de 2016. Pero también caí en la cuenta de que en menos de 3 meses todo se desvanecería...todo menos esa mochila llena de cosas - recuerdos, sentimientos, aprendizajes, personas, momentos, objetos, valores...- que siempre guardaré como el mejor regalo que me ha dado el ser au pair...

...pero ,mientras tanto, quiero seguir llenado la mochila con más cosas. así que decidí levantarme de aquel césped , cuando el cielo empezaba a oscurecer, para seguir disfrutando de mi leche AU-PAIRizada.

jueves, 4 de mayo de 2017

Lo que podría ser y no es

¿Alguna vez te ha ocurrido ,en el extranjero, detenerte en seco por algo escrito en algún cartel/anuncio/objeto etc. porque te resulta familiar en tu idioma pero no tiene nada que ver en el idioma del país en el que estás y en ese momento has soltado una risotada por "lo que podría ser y no es"?
A mí me ha pasado unas cuantas veces y en esta entrada -a la que seguramente se la unirán algunas más- os resumo algunos de esos momentos de "lo que podría ser y no es".

1.
...pero ¿quién? y ¿de dónde? 

2.

El famoso trío cómico ahora también hace candados en Reino Unido...¿lo sabíais?


3. 
...depende,¿de qué depende? 
(Curioso nombre para una empresa de pedidos...- Disculpe señor, ¿cuando llegará el paquete?...- ¡Ahhhh! ¡Depende!).

 4. 
Formación Profesional 1, módulo ¿Dónde está la puerta de clase?


 5.
No me Cuentes Más Trolas...Why not? / ¿Por qué no?


 6. 
Esta fue días antes de viajar a España en Navidad...tenía tantas ganas de catar comida española que la veía en cada esquina.


7.
TJ Bathrooms / Baños TJ 
No sabía que Torrejón fuese conocido internacionalmente por sus baños (tendré que empezar a valorar más el mío).


8.
...curioso nombre para un barco 
(Alguien está muy obsesionada con sus partes bajas)

9.
¿B.M. Loeches? ¿La empresa de mi padre patrocina autobuses en Reino Unido?

10.
Prospect Road o "La calle del Prospecto"...¡No me digas más! Aquí es donde se fabrican todos los prospectos de todos los objetos del mundo o donde se leyó el primer prospecto...¡claaaaro!

11.
Canal Andalucía TeleVisión...¡y olé!
(canal autonómico que para ofrecer mejor señal a los andaluces hace pasar sus cables por Reino Unido...de toda la vida).









sábado, 29 de abril de 2017

Que quede entre aupairs...El "ente"

You will be welcome to be part of our family / Serás bienvenido a formar parte de nuestra familia
Con esta bonita y acojedora frase (entre otras) mi host-family - y me atrevería a decir que la mayor parte de las  familias que acojen au pairs - me/nos "dieron/dan la bienvenida" a su familia...pero ¿qué hay de verdad en esta invitación? ¿se llega realmente a sentir como parte de la familia? ¿llegas a encontrar tu verdadero lugar en la casa?  y, lo más importante...¿te llegas a sentir "como en casa"?

Primero de todo he de decir que -como casi todo lo relacionado con la experiencia au pair- el sentirte más o menos dentro de la familia depende de la propia familia de acogida. Hay algunas que te tratan como trabajador y, por lo tanto, no te incluyen en la vida de la familia, conversaciones, comentarios, gestos etc...y otras -entre las que me incluyo- te involucran en la vida de la familia como un miembro más -transitorio, eso sí-. De una u otra manera, la realidad es que los au pairs somos un "ente"...formamos parte de una especie rara de miembro de la casa y andamos "a caballo" entre miembros de la familia y trabajadores del hogar. Para conocer un poco mejor esta sensación en esta entrada os presento - siempre bajo mi experiencia positiva- alguna de las situaciones que como "entes del hogar" que somos vivimos en nuestro día a día.




De esa condición de "ente" -a caballo entre trabajador del hogar y miembro de la familia- nace la pregunta constante de ¿estoy trabajando o no?, momentos como jugar con un  niño, preparar su comida, dar de comer a un perro, fregar los platos o recoger la cocina...eso que anteriormente lo hacías con desgana y queriéndotelo quitar lo antes posible, ahora forma parte de tu trabajo y debes aprender a hacerlo - en ocasiones, quedémonos ahí ya que descubres que no sabías hacerlo, realmente o la forma en la que lo hacías no es como se hace en esta casa y debes "re-aprenderlo" - y además hacerlo lo mejor posible para que sea del agrado de tus hostparents, padres de acogida o, en definitiva,  jefes. Esa pregunta se va mitigando con el paso del tiempo y aprendes a definir tus momentos de ocio y de trabajo - por señas como la "relajación facial" de tu hostmum o sus expresiones relajadas - y a hacer todo justo y como a ellos les gusta.

Toda familia tiene esos momentos familiares de comidas, cenas, desayunos, etc... en los que comparten un rato distendido quizá riéndose entre ellos sobre un suceso que ocurrió hace años, quizá burlándose de uno de los miembros por una fotografía de un momento pasado o quizá simplemente se crucen una mirada entre ellos y sepan lo que están pensando...todos esos momentos el au pair -como ente presente en la vida de la familia- los presencia en primera persona con una sensación entre confusión - a parte de formar parte de una rememoración de un suceso que tu no has vivido, recordemos que siempre está el idioma ,no nativo para ti, de por medio - e interés/cotilleo - por saber más sobre los entresijos de la nueva familia, que poco a poco, comida a comida y cena a cena van "desentresijándose" -. 

Let me tell you a funny story...was when i was a child and my mum.../ Déjame contarte una historia, fue cuando era un niño y mi madre... así, me sorprende alguna vez Theo -de 16 años- en alguna comida relatándome una historia ,supuestamente graciosa, de sus aventuras cuando era niño, a lo que yo si le he entendido bien suelto una carcajada y si hay algún detalle/frase/palabra que me haya hecho perder el hilo le muestro la mayor de mis falsas sonrisas. Por no contar las anécdotas familiares de Imogen muchas veces interrumpidas por una risa que le impide llegar al final antes de soltar una gran carcajada...So funny! / ¡Tan gracioso! - dice si le queda alguna pizca de aire tras la risotada-.

A los momentos graciosos y distendidos también - como no - se le unen los momentos de regañinas familiares por una trastada de tu niño -recordemos la historia del gel de Riley-, una disputa entre tus hostparents o una discusión madre-adolescente. Las cuales tú- si no te afectan de lleno por que no hayas formado parte de la situación, claro está...- las vives desde un tercer plano, como observador y sin que te afecten, lo cual está muy bien...ya que, quizá, por una vez en tu vida "miras los toros desde la barrera".

Para huir de esos momentos en los que te haces partícipe de una vida que no es la tuya, siempre está tu amada habitación...esa que el au pair tiene como su propio "mundo", una "trinchera", un "refugio", un "hueco", un "rincón" íntimo en el que volver a ser "Dani a secas", sin el apellido "Au-pair" y volver a tomar contacto con "tu otra vida", mediante llamadas de skype, chats de whatsapp -y otras formas de comunicación a distancia-,  zambullirte en tu serie favorita o simplemente descansar en tu cama alejado, por unos instantes, de tu presencia como "ente" en la casa.

Esa "trinchera", "rincón" - o como queráis llamarlo -  cobra más importancia y sentido al llegar los esperados y merecidos días de descanso familiar, donde la presencia de toda la familia inunda la casa y tú, como ente -en estos días más que nunca- tienes que aparecer de repente entre ellos para seguir -igualmente -  tu vida de descanso. Y es que tu host-family es tu familia de acogida pero nunca llegará a ser tu familia y , por lo tanto, nunca te llegarás a sentir totalmente en tu casa y cómo en -por ejemplo- esos días en los que las actividades de ocio familiar y de relax en la casa se llevan a cabo. Por lo tanto es normal que necesites desconectar "de ellos" el fin de semana y una opción es inundarlos de planes con amigos au pairs -que comparten tu misma situación- para desconectar un poco de esa vida familiar que no es la tuya y que tienes que vivir toda la semana.

Si eres/serás au pair, algunos consejos para disfrutar de tu estancia como "ente" de la casa son:

  • ¡Conoce a tu hostfamily! como he dicho al principio gran parte de tu vivencia como "ente" (mayor o menor involucrado con la familia) depende de la familia de acogida. Los primeros días dedícate a observar su comportamiento entre ellos y con respecto a ti...pronto descubrirás sus maneras de hacer las cosas y sus ganas de involucrarte o no en la familia y ,en función de eso, actúa. 
  • ¡Responde! si tu familia te involucra en su vida - que es lo ideal y más lógico en la experiencia au pair - responde a sus "llamadas" y déjate hacer partícipe de momentos familiares, ya que aunque a veces de un poco de pereza también forma parte de nuestro trabajo.
  • ¡Déjales su espacio! también aprenderás con el tiempo a identificar aquellos momentos familiares en los que no pega mucho tu presencia - bien por tu incomodidad o bien porque ellos necesiten su intimidad-.
  • Ante todo...¡educación! en cualquier caso -si tu familia te involucra o no en su vida- se educado y, por ejemplo, saluda y di adiós cada vez que sales o entras a casa, cada mañana...esto ayudará a que la vida familiar fluya más relajada y naturalmente.
  • ¡Sé tu mismo! como en casi todo, lo que mejor acaba funcionando es la naturalidad y espontaneidad...no intentes ser quien no eres porque las mentiras "tienen las patas muy cortas" y al final acabará saliendo tu verdadero yo, por ello muéstrate tal como eres, con tus virtudes y defectos - que todos tenemos y la familia así lo debe entender-.
  • ¡Disfruta de tu estado "ente"! que tiene algunas ventajas como la mencionada antes de tener la posibilidad de mirar todo "desde fuera"y sin que te afecte demasiado, ya que al final...¡estás de paso!.

sábado, 22 de abril de 2017

Mis "Santas semanas"

Como gran parte de las cosas que estoy viviendo este año la Semana Santa no ha sido una excepción y no se podría catalogar como usual para mí...que ¿porqué?...marcada por una decisión: la de no viajar a España y disfrutar viajando por Reino Unido y algunos cambios sustanciales - como que el periodo vacacional de una semana se trastocara y consistiera en una serie de días de vacaciones repartidos en varias semanas ; que la pasión, las marchas, las procesiones, las vírgenes, los cristos (y todo eso con lo que tanto disfruto) se redujeran a los tradicionales "easter hunts", conejitos y huevos (muy dulce pero mis procesiones, son mis procesiones)  y que las torrijas se transformaran en huevos de chocolate (deliciosos pero nunca podrán superar a las primeras) - creo que queda más que justificada que no la catalogue como una semana santa ordinaria para mi.

Pero empecemos por el principio, teniéndonos que remontar a finales de Febrero donde empecé a plantearme los planes para Semana Santa -tras la vuelta para la boda en Marzo, para entonces ya había decidido que no volvería en Semana Santa y aprovecharía para viajar a algún lugar del Reino Unido- y, con ello, empecé a pensar en sacar el tema a Imogen para que me especificase los días que podía tener libres. Entonces se produjo mi primera sorpresa cuando Imogen se acercó a mi con un trozo de papel donde aparecían escritos únicamente tres días -del 29 al 31 de Abril, una semana antes de Semana Santa- y la justificación de que prefería que me fuese cuando Riley aún estaba en el colegio...You know it is easier for me to organice myself with Riley at school / Ya sabes, es más fácil organizarme cuando Riley está en el colegio. A estos días, se le sumaban los bank holidays/festivos del Good friday o Viernes santo y Easter monday o Lunes de Pascua.

Con la sorpresiva información en mi cabeza, me puse manos a la obra para organizar los días -obligadamente repartidos en dos semanas- y aprovechar al máximo el tiempo libre, para lo que eché mano de agenda y contacté con una amiga española vía Whatsapp...

- Tiens algo previsto del 29 de marzo al 2 de abril? 
- De momento no...xq? 
- Porq son mis vacaciones de Semana Santa x si te apetecía deleitarnos con París 
- Claaaaaro! q ilusión!

Y así, en cuestión de segundos, se cerraba mi primer destino en Semana Santa - del 29 de Marzo al 2 de Abril- y junto a la que ,se uniría días más tarde, visita a Cambridge el fin de semana de Easter (15 y 16 de Abril) con varias amigas au pairs, todo ello daba lugar a mis "santas semanas" en esta aventura.

El primero de los periodos vacacionales en París comenzaba con una (¡como no!) "Imogenada" - Imogen Osborne, mujer ocupada donde las haya y a la que se le pasan cosas infinidad de veces...¡Siempre recuerdale todo lo que tengas...se le suele olvidar!, me advertía el anterior au pair el cual sufriría igual que yo sus "idas de pinza" - que consistió en que no se acordaba que me había dado esos días y tuvo que rehacer planes la tarde en que ella y Adrian volvían de su viaje a la costa (yo me iba el día siguiente temprano por la mañana), aunque no fue gran cosa : un cambio en la peluquería y la petición a Oscar (uno de los hijos de Adrian con su otra mujer) que se quedara con Riley la noche siguiente.

Tras rehacer planes, un "present-time" o tiempo de regalos para Adrian -era su cumple el día siguiente - presenciado por toda la familia y donde desfilaron entradas para teatro, varios jerseys y cosas de hombres británicos y una cena en familia en la que Imogen nos volvió a deleitar con una de sus recetas deluxe: chicken casserolle , me dispuse a irme a la cama con una sensación entre excitado - por el gran viaje que se avecinaba- y temoroso - el bus salía muy pronto por la mañana y además me había costado excesivamente poco y no me veía aún en el sin ningún impedimento de por medio-.


Pero los planes fueron tras lo previsto y allí estuve la mañana del 29 de Abril en London Victoria Coach Station con ocho horas por delante metido en un bus dirección a Paris y la gran incertidumbre de cómo sería la experiencia de cruzar el canal de la Mancha (Pero...¿se verá el fondo del mar? ¿Será una carretera normal metida en un tubo? ¿Nos lanzarán a propulsión de una costa a otra?), las preguntas sobre el momento se agolpaban en mi cabeza hasta que pude despejarlas al llegar a la costa Británica por la que cruzaríamos, donde las infraestructuras de metal - no conocidas para mí y con un aspecto de central soviética de operaciones que apuntaban a que nos iban a lanzar definitivamente a propulsión- junto al tiempo lluvioso, la niebla y oscuridad británica crearon un ambiente la mar de misterioso que contribuyeron a incrementar mis preguntas. Todas se despejaron y la situación se hizo menos interesante cuando el bus se metió en un tren, se cerraron las puertas y durante treinta minutos no vimos más que oscuridad a través de las ventanas...estirando piernas con la posibilidad de bajarte del bus...¡eso sí!.

La llegada a la costa francesa me hizo vivir una sensación de estar en casa, a pesar de los kilómetros que tenía hasta España y Torrejón (¡será cosa de haber pisado suelo del continente europeo! -pensé), bueno eso y quizá también contribuyó la agradable temperatura y el sol que me recibieron. Unas pocas horas más tarde - pero menos de las esperadas - estaba pisando suelo Parisino directo a reencontrarme con mi amiga Carmen y su novio que se aproximaban ya a la estación de buses a la que había llegado y ese día solo bastó un paseo a orillas de La Seine o el Sena, un "aperitivo nocturno" basado en alguna de las delicatessen francesas -salchichón y queso entre ellas - para abrir boca en una ciudad que, desde ese mismo momento, ya apuntaba maneras.

Y...¡vaya si las apuntó y las acertó!, París es preciosa...no hay otro calificativo que se me pase por la cabeza y sea más apropiado. Cada rincón, edificio, tienda, monumento, parque, que pude visitar esos días me pareció más bonito que el anterior pero menos que el siguiente - ¡Estoy extasiado de tanta cosa bonita!, llegué a decir a mi amiga uno de los últimos días- .

Es la ciudad de la sofisticación, la elegancia y el refinamiento - aunque luego te des cuenta que a veces puede ser sólo fachada - y, además, tiene eso de Madrid que tanto echo de menos en Londres...sus callejas, sus rincones donde, de repente, te encuentras con mini-terrazas con gente tomándose una caña. Es una ciudad donde te sientes libre gracias a los grandes espacios - parques, plazas...- abiertos por doquier. Es una ciudad que me brindó momentos como un picnic a los pies de su majestuosa Torre Eiffel, un alto en la gran caminata en la que estábamos insertos con vistas a un grandísimo lago, un respiro tras la subida en escaleras al Sacre Coeur o Sagrado Corazón -porque lo necesitas- deleitándome con las vistas de la ciudad del amor o entonar un gran ¡Ohhhh! al llegar al Hotel la Ville -Ayuntamiento-
asombrado por la belleza del edificio. En definitiva es una ciudad de 10 estéticamente hablando que hizo que mi amiga y yo llegáramos a teorizar sobre el carácter parisino -se dice que no es muy agradable y altivo - y su justificación con que vivan en , posiblemente, la ciudad más bonita de Europa (¡como poco!). Además pude refrescar mi francés, volver a darme cuenta de lo que me gusta y sorprenderme de recordar más de lo que pensaba...¡habrá que retomarlo! -pensaba-. Pero todo llegó a su fin y con él las despedidas, los "nos vemos pronto" y ¡como no! el paso por el canal de la
Mancha...¡esta vez en Ferri!, hecho que le dió al viaje de vuelta un tinte melancólico y de recuerdo.


Con mi vuelta de mi primer destino, daban comienzo las vacaciones de semana santa para Riley lo I have done a timetable for you for the next three weeks that Riley has holidays / He hecho una tabla con la organización de las tres semanas siguientes que Riley está de vacaciones -perdona...¿he oído bien? -pensé- ¿tres semanas de semana santa? ¿con Riley todo el día?...debo estar soñando y en Paris aún...¡despierta, Daniel!-. Pero no, estaba donde sospechaba aunque, por fortuna , la tabla estaba llena de eventos -playdates, campamentos urbanos de cricket, de ciencias, de deportes, etc...- y quedaban pocos huecos libres por lo
que la cosa se iba a hacer algo más liviana.
que dió lugar a la segunda de las sorpresas de mis "santas semanas" en Reino Unido la mañana del día siguiente a mi viaje parisino...

Y así pasaron las dos semanas siguientes entre campamentos de 10 de la mañana a 3 de la tarde -lo que me permitió tener tiempo para mi - playdates con amigos - en los que pude seguir conociendo a compatriotras de Riley - así como juegos varios - en su mayoría en el jardín por el buen tiempo, lo que le da otro toque-  con la compañía de Theo, que también estaba de vacaciones.
Por suerte, el tiempo británico (que .
a veces se pone de buen humor) nos regaló un fin de semana "pre-semanasantero" con un sol espléndido en el que la gente se echó a las calles -como podéis ver en la foto, los británicos aprovechan cualquier mínimo rayo de sol, eso sí la crema solar no es de su agrado y ya se pudieron ver las primeras quemaduras e incluso ¡gente pelándose! - y...¡nosotros no íbamos a ser menos!, así que sin dudarlo nos plantamos en la riverside o orilla del río a hacer un picnic y tomar el sol.



La semana siguiente se avecinaba larga- era la semana más libre para Riley, lo que siempre significa más trabajo para mí- pero al final de la misma se produjo la tercera y última sorpresa de mis "santas semanas"  que consistió en tener libre el viernes santo y el lunes de pascua - ya que eran bank holidays o festivos- lo cual, además de mis viajes espacio-temporales nocturnos (zambullirme en internet, básicamente) a la semana santa española (cordobesa, concretamente) aminoraron considerablemente el trabajo de la que se planteó desde un inicio como una semana intensa. Y como colofón a la semana y casi en el final de las "santas semanas" llegaba Cambridge - acompañado por varias amigas au pairs-  una ciudad
universitaria por excelencia y con mucho encanto. De la batalla entre Oxford y Cambridge  -las dos ciudades británicas donde se alojan las do universidades más importantes de Reino Unido y Europa - me quedo con la segunda...los colleges - o facultades - a la orilla del río - lo cuales pudimos disfrutar gracias a una excursión en barca por el río-, los puentes con una y mil historias, las residencias...hicieron que mi decisión se consolidase.

A la vuelta de este último destino de semana santa sólo quedaba dar el brochazo final a las "santas semanas" que consistió en una semana más de Riley en casa (con un campamento de por medio, que no cunda el pánico).

Los compañeros au pais vuelven, llega la primavera, el sol sale más de lo normal, los días se alargan, los juegos se desplazan al jardín, las flores nos invaden...sí, todo parece indicar que nos vamos acercando peligrosamente al último term (o trimestre) del año...HE WE GO!!!!

jueves, 6 de abril de 2017

Que quede entre aupairs..."Entre dos tierras estas..."

¿Has sido alguna vez emigrante español en otro país durante un largo tiempo?..si la respuesta es que sí entonces habrás adivinado por donde van los tiros con el título de esta entrada (copiado de la famosa canción de Héroes del silencio -influencia de mi padre-), y ,entonces, seguro que comprenderás la sensación de estar entre dos mundos en los que a ninguno de ellos, en este momento, perteneces (uno por la lejanía y otro por tu corta estancia en él). 
Si tu respuesta ha sido que no, quizá ,simplemente, te interese conocer un poco más algún aspecto de esta experiencia por si decides embarcarla en algún momento de tu vida...¡pues allá vamos!.


Los au pairs también entramos en el grupo de emigrados de nuestro país y , aunque si es cierto, que tenemos facilidades como un techo ya "prometido" desde tu país y una familia que te ayuda a integrarte en "el nuevo mundo", también vivimos la mencionada sensación de estar "entre dos tierras". Aquí algunas de esas situaciones, reflexiones y momentos que yo he vivido hasta ahora en mi experiencia como emigrante y au pair.

Las fases

En el periodo de estancia en un país extranjero, he podido identificar varias fases por las que pasas, las cuales no siempre vives de manera natural y más de una vez crees que estás viviendo tú solo y es raro, por lo que corres el riesgo de que "Don Bajón" llame a tu puerta (recuerda...¡no le abras!).

La primera fase es la de Integración, en la cual todo es nuevo y tu mente está ocupada todo el día en asimilar cada cosa, costumbre, manera de comportarse, educación...pero también farola, mesa, silla, carretera en definitiva, TODO lo que es diferente para ti. Es una fase de incertidumbre en la que siempre estás alerta de todo lo que ocurre a tu alrededor, es también una etapa de comparaciones en la que tiendes a comparar absolutamente todo con lo que ya conoces.
Para los au pairs esta fase comprende el conocer a la familia, al/los niño/s, sus costumbres, pero también su entorno, las tiendas, las posibilidades de ocio, identificar posibles amigos etc.
Como consejo en esta fase es que te des tiempo y lo lleves con calma, no te agobies y quieras hacerlo todo a la vez...tiempo al tiempo.

Hasta que un día cualquiera y, de repente, caes en la cuenta de que todo eso que era tan diferente para ti ahora es normal e interactuas con ello como lo hacías en un país de origen, esto es síntoma de que estás en la segunda fase de Adaptación. Las comparaciones se van reduciendo y la sensación de que estás en un sitio extraño y haciendo cosas extrañas para ti, también.

Para los au pairs esta fase supone el controlar el medio donde vives y las posibilidades que tienes. Como consejo ,dado tu conocimiento del medio, creo que este es el momento perfecto para buscar posibilidades de aprender inglés (objetivo fundamental del au pair) más allá de la familia (academia, grupos de conversación, voluntariado...) ya que puedes llegar a sentir que "has tocado techo" en el aprendizaje de inglés con la familia...todo ello nos prepara para ir directos a la tercera fase y última de Participación.

En esta fase, iniciada en la anterior, ya estás totalmente integrado en "el nuevo mundo" y es el momento de hacer cosas nuevas y participar en tu entorno, lo cual depende de tus intereses y nivel de idioma pero si es importante que ahora que conoces como funciona todo seas capaz de participar en la vida de la nueva cultura descubierta, te sentirás mejor.

Para los au pairs supone lo que he mencionado antes, el intentar explorar medios para aprender inglés fuera de la familia o medios para mejorar en tu profesión (si tienes identificada tu vocación) en el nuevo país de residencia. El consejo en esta fase es , al igual que en la primera, que lo lleves con calma ya que el lenguaje es importante y tienes que tener en cuenta que no es tu idioma de nacimiento y eso puede hacer que no sigas el mismo ritmo que tenías en tu país natal, lo que puede producir frustración pero ¡no desesperes! siempre hay algo en lo que puedes encajar.

(Los scouts que me estáis leyendo seguro que os suenan los nombres de las fases...¡no puedo renunciar a mis raíces xD).

Reencuentros y despedidas

Dado nuestro estado "entre dos mundos" la vida es un constante reencuentro y despedida, con familia y amigos de allí, pero, cuando ya los tienes, también con amigos de aquí y así cada vez de abandonas un lugar y vas al otro.

Los reencuentros , al menos para mí, son lo mejor de todo...los vives con una sensación constante de alegría y ganas de explotarlos al máximo lo que hace que esos momentos con amigos, familia, vecinos etc.., que antes eran cotidianos se conviertan en un acontecimiento y los vivas como tal.
Mis mejores reencuentros los tuve la primera vez que volví a España en Navidad, es un momento en el que las fiestas y las ganas por estar con los tuyos tras varios meses, hacen una conjunción perfecta para que disfrutes al máximo de esos días.

Además, como consejo, te diría que te guardases todos y cada uno de esos momentos para cuando estás lejos de esa gente...en periodos de bajón acordarte de ellos y de tu gente ayuda mucho.

Las despedidas siempre se viven con sabor amargo, como suelo contar siempre, pasar la cinta del aeropuerto para dirigirme al control y dejar atrás a los míos nunca es fácil (quizá sea la despedida más dura de todas)...siempre te embriaga la sensación de incertidumbre -al no saber cuando volverás a verlos-, así como la sensación de dejar atrás, de nuevo, todo lo que quieres. Mi consejo es que vivas esos momentos como hay que vivirlos...de forma triste, pero no dejes que esa tristeza se alargue en el tiempo y comienza tu rutina en el nuevo destino tan pronto como puedas.
Además, sumándose a la lista de despedidas también pronto comienza a haberlas en el nuevo país, estas son menos duras pero también empiezan a "escocer" tan pronto como entablas relación con amigos o con la familia (en el caso de los au pairs).

La gente


La gente...esa de la que te rodeas en tu día a día, ese amigo con el que te tomas una caña o un vino para ahogar las penas, esa dependienta de confianza que te hace "eso que tan bien te hace ella", tu madre, tu hermano, tu prima...todos ellos quedaron atrás, o mejor dicho están, paralelamente, en "otro mundo", mientras tu vas caminando por el tuyo descubierto. El skype, el whatsapp, el correo...se convierten en tu red social con "la gente del otro mundo" e instrumentos indispensables para contactar con ellos.

Además, al menos en mi caso, tiendes a preocuparte en exceso por ellos - por tu familia, amigos etc - y a querer saberlo todo en todo momento, como si con tu lejanía perdieses relación, pero nada más lejos de la realidad...todo queda en eso, en una sensación cuando vuelves a casa y ves que todo sigue igual. Por otro lado, esta experiencia respecto a la gente también tiene su lado malo ( o bueno según como se mire) pudiendo identificar aquella gente que realmente no forma parte de tu vida -y tu pensabas que sí-, pero también al contrario, aquellos que obviabas muchas veces y te das cuenta que son más necesarios para ti de lo que creías.

A esa "gente en el otro mundo" pronto se le añade "gente en el nuevo mundo" a la que vas conociendo, seleccionando y cogiendo confianza...es como retroceder en el tiempo hasta el momento de tu vida en el que comienzas a hacer amigos de verdad y las relaciones se hacen más duraderas por la personalidad, gustos y hobbies compartidos. Como consejo...¡relacionate! los seres humanos somos animales de grupo que necesitamos estar con gente y sentirnos queridos, no te aísles y sal lo más que puedas (si es con extranjeros mejor que mejor para aprender inglés pero también es necesario encontrar gente de tu país para compartir momentos que sólo pueden ocurrir con ellos).

"Mi casa, mi teléfono"


"Tu casa siempre será tu casa", es una frase que una buena amiga me dijo y se me quedó grabada...parece simple, pero es tan verdad como la vida misma...por mucho que pases tiempo fuera de ella y por mucho que ese tiempo haya hecho que la nueva casa (ya sea de la familia, por se au pair, o la tuya propia, por dedicarte a otra cosa) se acerque a ser tu hogar...volver a tu casa - al sitio donde has pasado la mayor parte de tu vida- volver a dormir en tu cama, volver a ver el techo de tu habitación, volver a mirar por la ventana para ver lo que siempre has visto, volver a oler la comida de tu madre haciéndose por la mañana recién levantado e incluso volver a tener las peleas familiares...no tiene precio (E.T. estaría de acuerdo conmigo, también...).

Mi consejo es que, como en todo, no pienses demasiado en lo que tienes en "el otro mundo" y céntrate en "sobrevivir" en este, piensa que esta es tu vida ahora y que ya tendrás tiempo de volver y rememorarlo todo.

Tu vida desde el exterior

Como ya he dicho en alguna otra ocasión esta experiencia me ha permitido vivir la sensación de mirar tu vida "desde el exterior" , como si de un astronauta mirando a un planeta se tratase, he tenido la oportunidad de analizar mi vida, comparar la con la actual y, quizá en el futuro, cambiar aspectos de la misma. Tu vida en "el otro mundo" no para de girar en el momento justo en la que la dejaste...sólo que ahora esta protagonizada por un hueco en blanco, una cama vacía, o un hueco en la mesa sin servir o un estudiante menos en la clase...que podrá ser de nuevo lleno...o no. Todo el mundo a tu alrededor sigue evolucionando y girando como lo haces tú en otro lugar.

Por otra parte esta experiencia en el caso de los au pairs los que normalmente tienen tiempo libre, te permite redescubrir facetas tuyas que tenías olvidadas -en mi caso he redescubierto algunos hobbies como pintar o leer que por la vorágine del día a día no podía hacer, disfruto haciendo y no descarto retomar algún día - , no obstante, por otro lado, te permite descubrir aquello que haces actualmente que no te gusta de tu día a día y que no formará parte de él en un futuro...¡pero todo aprendizaje!.